Prohibido fu-Marx
de Andrés Kilstein

---x--- El más ambicioso proyecto: clasificar a la totalidad de la juventud argentina ---x---

27 de julio de 2014

Respuesta a "La falsificación histórica de @nofumarx"

El post "La falsificación histórica de @nofumarx" fue una respuesta a mi post anterior "¿Por qué oponerse a Israel es oponerse a los judíos?". Aquí mis respuestas a los puntos más cuestionables.

"Hashomer Hatzair en esos años no abogaba por un Estado judío; era partidario de un Estado binacional en Palestina" Esto no es así. Hashomer Hatzair como la mayoría de los movimientos sionistas buscaban la reunificación de la nación judía en Palestina. Algunas figuras públicas judías, como el escritor Sholem Aleijem, abogaban por un estado binacional, pero eran casos aislados y no el propósito de los movimientos. Si bien formaba parte de un debate interno qué posición tomar frente a los árabes, si sumarlos o no a los kibutzim y moshavim y en qué carácter, un objetivo común de todo el sionismo en la línea marcada por Herzl era la concentración territorial de los judíos y la constitución de un Estado propio.

"¿Qué tiene que ver la mayoría árabe en Palestina con los campos de concentración y la opresión de los judíos en Europa?" La respuesta es simple: todo. Palestina era mayoritariamente árabe sólo porque los judíos vivían en la dispersión, en condición de sometimiento. Como consecuencia de su dispersión geográfica y la desligitmación de su existencia nacional, sufrieron abusos por parte de las naciones en cuyos territorios habitaban. 

Es llamativo que el autor omitiera la totalidad de mi frase que hacía referencia no sólo a la persecución en Europa sino a la ciudadanía de segunda y linchamientos de judíos en el mundo árabe. ¿Se trata de una omisión intencional como si el autor comprendiera que el poblamiento de Israel por judíos mizrahim (judíos orientales) también estuvo ligada a la hostilidad que enfrentaban éstos en los países árabes? Hoy en día la mayor parte de los israelíes provienen de países árabes/musulmanes y esto nunca hubiera sido posible si los otrora enemigos de Israel hubiesen integrado correctamente a sus judíos.

Partir de la "Palestina mayoritariamente árabe" para entender el conflicto es tener un narrow frame , es mirar la foto en vez de la película, porque la Palestina mayoritariamente árabe existía en la medida en que la ausencia prolongada del pueblo hebreo en ese territorio lo había arrojado a un destino penoso.

"Los propulsores de un Estado judío no estuvo clara hasta que fueron descartadas otras alternativas de emigración como Argentina y Uganda". Evaluaron otras alternativas si no era posible la reunificación en Palestina, pero las descartaron rápidamente, en el 3er Congreso Sionista apenas comenzaba el siglo XX. El autor podría bien haber recordado por qué se descartaron estas alternativas: porque sólo sería viable y estimulante la reunificación de los judíos en la tierra de su memoria histórica: Palestina o Eretz Israel.

"Lo más perverso de este artículo es sin duda la negación de las aspiraciones nacionales palestinas. Los palestinos no serían palestinos, sino meramente árabes" Palestina era una región geográfica imprecisa que fue diseccionada por los límites arbitrarios con los que franceses e ingleses se repartieron los territorios. En cambio lo árabe representa una identidad nacional, étnica, lingüística y cultural. Habría que reconocer que, siguiendo la delimitación de la Palestina del mandato británico, los habitantes de Jordania también serían mayoritariamente palestinos y que para el año 1948 no hay absolutamente ninguna diferencia identitaria entre los árabes de la Cisjordania y los árabes de Transjordania. Esto fue un constructo posterior.

"El problema de los refugiados no sería responsabilidad del Estado israelí (...) sino de los países árabes que no los quisieron convertir en ciudadanos y así resolverle el conflicto a Israel" La verdad que no se hubiera tratado de resolverle un conflicto a Israel sino de resolverle el problema a sus propios co-nacionales árabes, si es que la solidaridad con un paisano tiene algún sentido. Hoy en día, nace un niño árabe en un campo de refugiado situado en el territorio libanés y no recibe los derechos ciudadanos de cualquier otra persona nacida en el Líbano. Y eso es una decisión humanitaria que los Estados árabes postergaron por meros cálculos geo-políticos.

A continuación el autor se lanza a demostrar que las guerras del 56 y 67 fueron agresivas por parte de Israel y que no estaba su integridad en juego. Para eso se basa en los análisis e interpretaciones de EEUU y Beguin sobre el movimiento de tropas en la frontera de Egipto y Siria, si era o no inminente un ataque de estos países. Lo que queda en claro en todo lo citado por el autor del texto es que se tratan precisamente de análisis e interpretaciones. Evidentemente, los líderes militares israelíes hicieron un análisis e interpretación diferente que los llevó a concluir que el ataque árabe sería inminente, cosa que se desprendía de la movilización de sus tropas en la frontera. El autor tendrá que disculpar a Golda Meier o Abba Eban por no tener las mismas capacidades de interpretación que Beguin o los EEUU y haber llegado a conclusiones distintas.

Lo que no se puede negar, y esto es lo que importa en mi punto y no lo anecdótico de quién disparó primero, es que sí estaba presente en los discursos y en las decisiones militares de los líderes árabes la CONSTRUCCIÓN DE UN ESCENARIO BÉLICO, el escalamiento de la tensión hasta el punto en que un enfrentamiento se hacía inevitable. Esto pasó en el 56 con el bloqueo marítimo de Israel que forzó el enfrentamiento. ¿Y eso por qué? Porque hasta la década del 70, los árabes conservaban la esperanza de invadir Israel y destruirla, matando y expulsando a sus habitantes que, hasta hace muy poco tiempo atrás, habían sufrido los pogroms y el nazismo europeo. Y esto sólo lucía como la continuación, una matanza más, una expulsión más.

El punto central que señalé en mi post anterior y reafirmo en este consiste en una trampa que se le ha tendido al pueblo judío a lo largo de la historia, el desconocimiento y deslegitimación de su existencia nacional. Como dice el psicoanalista Itzigsohn: "los judíos eran vistos como morochos y de tez morena en Europa, rubios y de ojos celestes en Palestina; asiáticos para los europeos, europeos para los árabes". Este punto es central en la comprensión del sionismo y de Israel.


23 de julio de 2014

¿Por qué oponerse a Israel es oponerse a los judíos?



Todos hemos conocido anti-israelíes que, pese a su hostilidad, afectan cierto aprecio por lo judío. Es en boca de ellos que oímos loas al levantamiento del Gueto de Varsovia, cuyo espíritu liberador y antifascista pretenden contraponer al belicismo y el ánimo opresor que encuentran en el sionismo y el Estado de Israel. En esta argumentación (si es que puede llamarse así) no faltará una alabanza al comandante de dicha revuelta, Mordejai Anilevicz, mártir de la causa, aplastada su vida junto a lo que quedaba del gueto. ¿Pero es válida la contraposición entre el espíritu de esa revuelta y el espíritu del Estado Sionista de Israel? Mordejai Anilevicz, con sólo 23 años, fue el comandante de la ZOB (Żydowska Organizacja Bojowa en polaco u Organización para la Lucha Judía) movimiento de resistencia que se organizó en el Gueto de Varsovia una vez conocidos los planes nazis de acabar con aquél y aniquilar a todos sus habitantes. El ZOB no estaba solo. Lo acompañaba en la resistencia el ŻZW (Żydowski Związek Wojskowy, o Unión Militar Judía), cuyo comandante era el joven Pawel Frenkiel. Ahora bien, ¿de dónde provenían estas milicias clandestinas? El ZOB fue constituido por tres organizaciones juveniles: Hashomer Hatzair, Habonim Dror y Bnei Akiva. Atención: uuu...nombres en hebreo. Exacto, porque sus militantes estudiaban hebreo aun viviendo en Polonia y consideraban, en medio de tanta muerte, que el futuro del pueblo judío no estaba en Europa (donde sólo había para ellos destrucción) ni en ninguna diáspora. Para esos militantes la única emancipación posible luego de dos mil años de persecuciones y sometimientos se encontraba en la reunificación de la nación judía en su hogar nacional, la tierra de su memoria histórica, aquella región del planeta conocida como Palestina. Es decir, los valientes héroes del gueto de Varsovia eran SIONISTAS. ¿Y qué hay del ZZW, la otra organización resistente del gueto? Ésta fue conformada por la fusión de tres organizaciones: Betar, Brit Hajaial y células del Irgún Tzvaí Leumí. Otra vez nombres hebreos, otra vez jóvenes que estudian hebreo en medio de la desesperante Varsovia y cuyo sueño era emigrar a  Petaj Tikva o Rishon LeZion, otra vez jóvenes judíos no religiosos que sin embargo ponían mucha énfasis en aquél saludo tradicional de Rosh Hashaná: “el próximo año en Jersualem”[1]. Sí, los del ZZW también eran SIONISTAS. Si uno se pone a revisar exhaustivamente encontrará que la resistencia judía al nazismo, con todos sus esfuerzos frustrados por combatir a la monstruosa maquinaria nazi, se sostenía en los movimientos juveniles sionistas.

¿Y qué pasó con el Bund, el ejemplo perfectamente trosco de cómo los valores obreristas y universalistas del socialismo pueden ponerse por encima de las identidades nacionales, de cómo los judíos podían integrarse a las sociedades en que vivían en su carácter de clase? Más allá de las buenas intenciones del Bund, no se puede negar que su orientación fue estéril. Los movimientos sionistas sencillamente fueron más efectivos en la salvaguarda del pueblo judío y por eso se impusieron. Hoy el bundismo es una añoranza lejana y el sionismo el fundamento ideológico de un Estado. Cuando la organización juvenil sionista-socialista Hashomer Hatzair, durante una reunión en Varsovia, propuso al Bund la creación de una organización armada de defensa propia, la oferta fue rechazada por los bundistas porque no confiaban en que el emprendimiento pudiese tener éxito sin el soporte de los grupos polacos de resistencia. Es decir, no confiaban en que los judíos pudiesen valerse por sí mismos. Seguían atascados en un paradigma atrasado, que el sionismo venía a transformar. Ante el derrumbe inexorable de ese mundo, se trataba para el judío de hacerse fuerte, valerse por sí mismo y no esperar nada del resto.

Ergo, no sólo el espíritu del Estado Sionista de Israel no está en contradicción con el levantamiento del gueto de Varsovia, sino que es la continuación lógica y esperable de aquél.

Hoy en día la fórmula de la paz parece pre-fabricada. Está en boca de todos: dos Estados para dos pueblos, el Estado Palestino al lado del Estado de Israel, casi como si la fórmula hubiera estado allí desde siempre, como si no fuera que su viabilidad tiene fecha reciente, hace exactamente 20 años, durante los acuerdos de Oslo. Pero si el conflicto tiene aproximadamente 70 años y la solución de dos Estados se piensa seriamente sólo hace 20, ¿qué pasaba antes? O, mejor dicho, ¿cómo se llegó a este compromiso? Bien, los árabes desde el comienzo rechazaron cualquier Estado judío, sin importar sus dimensiones, en la medida en que lo consideraban un retroceso en relación a una situación original, previa al surgimiento del movimiento sionista, cuando vivían en una Palestina mayoritariamente árabe. Lo primero que hay que decir es que esta Palestina mayoritariamente árabe tenía de trasfondo el sometimiento de los judíos en los ghettos y campos de concentración europeos y la ciudadanía de segunda y los linchamientos de judíos en los países árabes. Sólo este gris destino del pueblo judío podría sostener la ilusión de una “Palestina para los palestinos”. En esa Palestina mayoritariamente árabe faltaba una pieza: los judíos sometidos en su diáspora.

Pero volvamos a un punto anterior. Y me refiero a los árabes, porque hasta 1964 en que se crea la OLP, la cuestión palestina estaba exclusivamente en manos de los Estados árabes. Lo único que separó a los palestinos de ser jordanos o libaneses fue el deseo de los Estados árabes de no entregar la ciudadanía a refugiados, conservar su estatuto de refugiados y así mantener vivo el conflicto (Israel incorporó a judíos expulsados de Egipto por Nasser, quien adicionalmente confiscó sus propiedades. Egipto no incorporó a gazatíes desplazados por la creación de Israel, y prefirió hacinarlos en campos de refugiados. Es decir, Israel incorporó a judíos desplazado de todos los países árabes; los países árabes no incorporaron a árabes desplazados de la naciente Israel).

Para los árabes cualquier Estado judío era un retroceso en relación a una situación originaria, previa al surgimiento del movimiento sionista. Por lo tanto rechazaban incondicionalmente la existencia de cualquier Estado judío. Así fue como los árabes dijeron NO al plan de partición de la Comisión Peel de 1937 , NO a la partición de la ONU de noviembre de 1947, en 1967 no se conformaron con un solo NO y dijeron los famosos TRES NO de Jartum: NO a la paz con Israel, NO al reconocimiento del Estado de Israel, NO a las negociaciones con Israel. Los estados árabes (algunos de los 22 estados árabes que hay en el mundo) invadieron Israel, ese país fundado por sobrevivientes de pogroms y del Holocausto, con el propósito de expulsar a sus habitantes. Y no ocurrió una sola vez sino repetidamente en el 48, luego en el 56, en el 67 y en el 73, en todas las oportunidades sin éxito. En cada uno de estas negativas árabes, en cada una de estos enfrentamientos, Israel avanzó. Avanzó territorialmente, militarmente, tecnológicamente y anímicamente. La única razón por la que la expectativa árabe palestina actual está puesta en tener soberanía sobre Cisjordania y Gaza (incluso más pequeñas que las de la partición) y desestiman la posibilidad de ingresar con ejércitos y despoblar a Israel de judíos, es porque Israel ha avanzado lo suficiente para imponer este escenario. Dado que en el fondo del conflicto está el desconocimiento absoluto de las pretensiones nacionales y territoriales del pueblo judío, nos encontramos con la paradoja de que la solución de los dos estados sólo aparece en el horizonte de lo pensable cuando Israel ha avanzado lo suficiente para derribar cualquier expectativa árabe sobre la desaparición del Estado de Israel. Los árabes pasaron de los tres NO de Jartum a rogar por un pedazo de Cisjordania sin asentamientos, no porque los árabes se hayan apiadado, sino porque los israelíes lo impusieron en el terreno. Es una verdadera paradoja. Si avanzar fue lo único que permitió a Israel consolidar su misma existencia, ¿quién podría convencer a sus dirigentes de que tendrían una ganancia si dejaran de hacerlo? 

Constituye una verdadera hipocresía llamar a la creación de un Estado Palestino al lado del Estado de Israel cuando al jugador ya no le quedan más cartas, cuando el jugador apostó una y otra vez por la desaparición del Estado de Israel y una y otra vez perdió (pero aun así pretende retirarse de la mesa con el mismo dinero con el que ingresó al juego). Si los árabes hubieran aceptado la partición de noviembre de 1947 tendrían menos que sus expectativas, pero mucho más de lo que tienen ahora. Fueron por más, quisieron la liberación y la gloria. Fueron derrotados en cada uno de sus emprendimientos militares. Resulta lógico entonces que sus pretensiones territoriales sean desatendidas y que se les haga una propuesta que encuentran desfavorable. Nunca hubieran confiado en las armas en primer lugar.

El miedo de los israelíes vuelto constantemente agresividad, su corrimiento a la derecha, su opción electoral por fórmulas belicistas y expansionistas son casi la respuesta ante el siguiente hecho: Israel tiene enemigos que desconocen su derecho a la existencia, que siguen soñando con una Palestina anterior al 48. Ahí es donde el sentimiento anti-israelí muestra su lado más macabro. Cito mi post “¿Existen los sionistas?”:

Aun cuando es posible aceptar que “antisionismo” y “antijudaismo” son términos teóricamente distintos el problema es el siguiente: cuando tomamos las consignas antisionistas “demasiado en serio”, nos encontramos con los efectos antisemitas como un resultado no deseado de nuestra acción. Es decir, si llevamos las consignas del antisionismo hasta sus últimas consecuencias habría que reconocer que el resultado podría ser letal y dramático para los judíos de Medio Oriente: ¿es posible imaginar al Estado de Israel siendo desmantelado libremente por sus enemigos sin que esto tenga como consecuencia directa la muerte de miles de judíos? Ergo, aunque “antisemitismo” y “antisionismo” sean dos objetos teóricamente distintos, la realización final de la “destrucción del Estado de Israel” no podría acometerse sin el exterminio de judíos, sea planificado o no planificado.

Por lo tanto, las decisiones de Israel y sus consecuencias no pueden ser evaluadas contra el background de “la situación ideal” sino contra el background de los potenciales desenlaces que tendrían otras decisiones posibles. Imaginemos una ucronía reveladora; imaginemos que los ejércitos árabes hubieran tenido éxito en su incursión militar de junio de 1967 y hubieran “liberado a Palestina”, slogan que con tanta gratuidad se usa en la actualidad. ¿No hubiera sido necesario para destruir la macabra Entidad Sionista, como era el sueño de Nasser, masacrar judíos en masa, ya que estos, que contaban por varios millones, no tendrían cabida en ningún Estado árabe vecino ni serían recibidos por los países europeos de los que huyeron, en cuyos suelos sus antiguos hogares no existían más? Cualquier secuela negativa de la victoria israelí de 1967 queda minimizada al lado de los potenciales escenarios que habrían emergido de su derrota.


[1] Le shaná habá be Yerushalayim (“que el próximo año nos encuentre en Jerusalén”), el saludo con el que los judíos tradicionalmente despedían el año estando en la Diáspora en la celebración de Rosh Hashaná.

12 de noviembre de 2013

El Otro atrás del Otro.

El texto "Cómo nos ven los shankis" de @linearotativa. http://revistapaco.com.ar/2013/11/11/como-nos-ven-los-shankis/

Entrega la tranquilidad de pensar al mundo como una oscura trama conspirativa en la que se pierde la dimensión verdadera de la subjetividad y, por lo tanto, también se desvanece el peso de la subjetividad. Probablemente el autor sea amante de las películas de espionaje. Pero lo cierto es que la caótica y conflictiva realidad social no puede reducirse a un relato de intrigas palaciegas y poderes imperiales. Cuando se huele en el aire un mito conspirativo me siento tentado de asumir la interpretación de Slavoj Zizek sobre la paranoia que consiste en postular la existencia de un Otro atrás del Otro. Es decir, atrás de la complejidad de la red simbólica cuyos efectos no controlamos ni podemos anticipar, se esconde una entidad siniestra que digita los hilos desde las penumbras (Estados Unidos, en este caso). La interpretación es conspirativa y, en ese sentido, está cargada de hipérbole y deformación de la realidad.

El autor del post ofrece una visión totalizadora, carente de fisuras: Estados Unidos tiene control sobre nuestras comunicaciones, todos los presidentes latinoamericanos están bajo la órbita norteamericana, Fidel Castro también lo está - es más, es un espía- o no hubiera podido mantenerse en el poder. El problema es que cada vez que un hecho desmiente esta visión totalizadora de la realidad se requiere de una nueva teoría ad hoc, igualmente conspirativa, que enmiende los orificios y fracturas de la teoría macro original. Un ejemplo, ante la evidencia de que Estados Unidos puede sufrir un ataque terrorista y por lo tanto no es omnipotente ni invulnerable  ni sus servicios de inteligencia infalibles, se requiere de una teoría tranquilizadora que sostenga la consistencia de Estados Unidos: en realidad se trató de un auto-atentado pensado siniestramente para impulsar los intereses expansionistas de la superpotencia imperial. Si los servicios de inteligencia de Estados Unidos se demoran una década en encontrar a Osama Bin Laden (por sus propias limitaciones o la dificultad que ofrece el enemigo), es porque en realidad Osama era un actor norteamericano,  un socio de la potencia, o nunca existió. Estos esfuerzos explicativos parecen estar dirigidos a mantener intacta en nuestra mente la integridad de Estados Unidos como agente omnipotente, es decir, apunta a la creencia en un Otro atrás del Otro que entrega consistencia a nuestra experiencia confusa y caótica de la realidad.

De allí la insistencia en remarcar el poderío militar de Estados Unidos. Que Norteamérica es una super potencia bélica, que no tiene competidores en ese terreno, es algo ya sabido y para lo que no es necesario aportar datos estadísticos. Pero esta insistencia da mucho que pensar. Por empezar, no alcanza con poder militar para ejercer una dominación. Muchas dictaduras en el continente y en el mundo se impusieron y perduraron por la vía militar. Pero una vez que se diluyó su capacidad de generar consenso autoritario, su apoyo en sectores civiles, el sostén en actores políticos y gremiales, por más que conservasen la fuerza bruta (y la hubiesen usado previamente sin limitaciones), las FFAA se vieron forzados a hacer un traspaso del poder a sectores civiles y comenzar su transición. Ningún poder se sostiene sólo por la fuerza o la amenaza de usarla. Aunque EEUU pueda ejercer su rol de "gendarme del mundo", esto sólo no garantiza su dominación. Y esto queda absolutamente soslayado en el texto de @linearotativa, pasando por encima de una larguísima tradición, desde Maquiavelo a Gramsci, que afirma el binomio fuerza y consenso, coherción y cohesión, para mantener un imperio, statu quo, hegemonía o como se la quiera llamar.

El segundo problema es que en una operación metonímica @linearotativa presenta la política internacional como si fuese una clave interpretativa única y monolítica que pudiese dar cuenta de todas las disputas que se establecen en el campo social. La fórmula soslaya las lógicas internas de cada disputa para anteponer en cada caso una variable exógena que somete a  los conflictos particulares a un esquema totalizador. Por ejemplo, la disputa sobre la regulación de los medios de comunicación, ¿puede simplificarse en "ahora la torta será entregada a compañías norteamericanas porque EEUU ejerce su rol de gendarme del mundo"?

¿Y qué hay de la microfísica del poder? ¿Del poder fragmentado, desterritorializado, de baja intensidad al que se refiere Zygmunt Bauman como característico de la modernidad líquida? ¿De qué manera pensar el poder si se asocia directamente con la capacidad de atacar militarmente a un país? ¿En qué quedan todas las formas de poder (poder que no es un atributo, sino una relación con distintos grados de negociación y sometimiento) que se establecen en una dinámica social: el poder de los médicos sobre los pacientes, de los locales sobre los inmigrantes, de los docentes sobre los estudiantes, de los ricos sobre los pobres, de los clientes sobre las prostitutas, de los automovililstas sobre los peatones, de los heterosexuales sobre las otras identidades sexuales y así sucesivamente en cada tema que se aborde, en cada campo que se estudie? Por supuesto, todos los malestares de la vida cotidiana, la angustia de estar atravesados por los invisibles hilos de micropoder, parecen casi insignificantes al lado de la enunciación altilocuente de que EEUU tiene el mismo presupuesto militar que los 13 países que le siguen. Pero es sólo una ilusión, efecto imaginario de la enunciación.

8 de octubre de 2013

Acá tenés los zombies para la liberación.

El cuadro era como sigue: en plena mañana una multitud de ni-nis (jóvenes que, por lo menos en ese momento, no estudiaban ni trabajaban) gritaban con toda potencia canciones con melodía de Creedence y letra vernácula, en las que se presentaban como "los soldados de Perón" (la metáfora militar nunca está ausente en la liturgia peronista; en definitiva es el origen) enfrente de la Fundación Favaloro, ignorando seguramente que se trataba de una clínica médica. Poca sensibilidad mostraban por los pacientes convalecientes, recién salidos de cirujías mayores y familiares expectantes que habitaban el edificio; el que no cantaba se quedaba sin liberación. La cultura fálica del aguante puede más que un señalamiento sensato proveniente del terreno de la salud y la civilidad.

 Los militantes se acercaban para dejar sus imágenes identificatorias al altar sacralizado, que por supuesto, coincidía con el encuadre de las cámaras (incluso las cámaras de la "corpo" que detestan, pero en las que quieren colar sus estandartes) porque allí donde hay cámaras, debe haber íconos publicitarios de Kolina, Miles, La Cámpora y demás agrupaciones. No sea cosa que sean capaces de copar la entrada de una institución de salud y el público masivo no llegue a enterarse de semejante despliegue militante. Por momentos, algunos militantes pedían permiso para atravesar las vallas y arreglar banderas y pancartas, asegurándose que estuvieran nitidamente visibles. Algunos de ellos, intentando filtrar sus imágenes y banderas en los encuadres de grabaciones que no los demandaban, recordaban mucho a las promotoras colocándose por detrás de los ganadores entrevistados en el Turismo Carretera.

Entonces se desata todo el show típicamente nacional y popular, ese que los militantes llevan adelante sin siquiera proponérselo: empiezan las apretadas y los "que se vayan los gorilas" y los "Mañeto no sé cuánto" al reconocer que hay periodistas de Canal 13 entre la gente. Claro, es que la Ley de Medios entrará íntegramente en vigencia, no cuando la Justicia determine las constitucionalidad de sus artículos, sino cuando los cronistas y movileros reciban el hostigamiento suficiente. Esta es la movida que empezaron con el muy astuto "gritar devuelvan a los nietos atrás de un movilero que reporta el tránsito" y que, con mucha claridad y sofisticación, se encargó de apuntalar el aparato mediático oficialista al pasar una y otra vez, con mucha gratificación, los clips de los movileros acosados.

Si las altas esferas de este poder (no lo imberbes que gritan) llegasen a una tregua definitiva con el "monstruo", esta gente no se enteraría y continuaría vociferando. Oigo varias veces la palabra "corpo" y me pregunto a cuál de todas las corporaciones amigas del gobierno se referirá. Porque el gobierno tiene mucha destreza para alcanzar acuerdos con todos los grandes conglomerados empresariales de la Argentina menos uno. Así el gob está en los mejores términos con la industria minera (pese a las denuncias de técnicas extractivas que por su impacto ambiental no se permiten ni en el infierno neoliberal de Chile), las compañías de celulares, las telefónicas, las empresas de servicios, DirecTV, la corpo política, la corpo burocrática sindical, la corpo feudal del interior, todas las corpos extractivas del territorio nacional. La líbido que se carga sobre la así presentada "corpo" es casi un operación compensatoria por todas las otras falencias.

En el medio de esa desconfianza generalizada hacia periodistas que buscaban cubrir el suceso del día, un psicótico, un viejo al que ya por su habla le reconocías la cadena significante quebrada, empieza a vociferarnos que "nos teníamos que ir por ser gorilas", y cosas semejantes, de manera tan exaltada y alevosa que incluso muchos de quienes lo observaban no podían contener la risa. Aunque se trataba a todas luces de un alienado mental, en su palabrerío desorganizado uno podía reconocer trazos de la verba de Barone, Mengolini, Sandra Russo etc. En el contexto de ser cronistas esperando un parte médico y entrevistando a quienes llevaban sus muestras de apoyo, la efervescencia del señor resultaba casi ridícula. Pero no es la primera vez que en este tipo de eventos nos someten a cronistas, camarógrafos y productores a 6,7,8 consignas completamente fuera de lugar 

La cosa deja de ser graciosa cuando, ante nuestro silencio e inmovilidad, el loco agarra al productor del cuello e intenta golpearlo. Estos falopas emocionales siempre se nutren del discurso de los orgánicos emocionales que dificilmente soltarían un golpe (la mayoría de las veces ni siquiera suman a la multitud reunida) pero cuyo constante ensañamiento y animosidad contra blancos fijos trae consecuencias no deseadas. Que están a la vista. Ya viví cosas semejantes antes. De hecho me recordó mucho, muchísimo a 2 (dos) sucesos previos: el hostigamiento constante durante la cobertura de los cacerolazos y la hostilidad al equipo durante el amotinamiento de prefectos. Ergo, pude llegar a una conclusión. Los zombies son así, se infiltran en todos los grupos, en todos los segmentos sociales, y actúan siempre de la misma manera, insensata, de aparente obnubilación del entendimiento, sin importar los valores ni las orientaciones ideológicas a las que supuestamente suscriben.
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4 de octubre de 2013

Gore, entrevista a Hernán Panessi

En Argentina la palabra obtuvo su deformación rioplatense: aquí los adeptos de este género cinematográfico dicen, tal como se escribe, Gore, pronunciando la E final. El Gore es una tradición proveniente de los Estados Unidos, ligada a cierto goce del espectador por la truculencia, la sangre, las tripas. Su desarrollo en nuestro país es paralelo al del festival de cine de género Buenos Aires Rojo Sangre. La estética, que abarca tópicos variados de zombies, mutantes, alienígenas, ha producido su pequeño nicho de consumidores y productores. Este reducido círculo permitió la emergencia de Gorevision y Videoflims, productora la primera, distribuidora la segunda, ambas animadoras incuestionables de la escena fantástica local. “En Argentina la posta la toman unos jóvenes de Haedo, quienes conforman la productora Farsa. Es el primer atisbo del cine independiente de explotación en el país.  Aunque manejan una truculencia más desde lo pop, las vísceras en plan comedia” – explica con un timbre cargado de brillo Hernán Panessi, un joven que, entre muchas actividades, dirige la distribuidora Videofilms. Con este sello edita y distribuye DVDs de películas fantásticas y de género, a lo largo de una red vasta y federal con más de cuarenta puntos, principalmente tiendas de alquiler de DVDs y locales de comics. “La distribuidora permitió juntar a realizadores que andaban sueltos. Decanta naturalmente en un producto de nicho, pero, en el videoclub termina exhibida una película Gore al mismo nivel que El secreto de sus ojos”, explica Panessi.

A través de estos emprendimientos, el género en Argentina experimentó una notable revitalización, acompañado por la vehemencia de sus fieles espectadores. “Se presupone que los films Gore generan rechazo en el público, pero por el contrario el resultado es la empatía”, asegura. Según el cinéfilo, el fenómeno se refleja en el éxito del festival Buenos Aires Rojo Sangre, de cuya organización participa. En 14 años de existencia (casi la misma trayectoria que el BAFICI) no ha parado de crecer en programación y en público, para alcanzar en su edición pasada los 20 mil espectadores.

Según Panessi el Gore está en un buen momento empujado por un fenómeno más amplio y quizá insólito: la aprobación de la que goza el cine fantástico argentino entre el público e instituciones de fomento. El dato señala el pasaje del Nuevo Cine Argentino, de un registro más bucólico y minimalista, a la revitalización del cine de género. “En el Festival de Mar del Plata, el más importante del país, hace 4 años que viene premiándose a este tipo de films. Ganaron Pompeya de Tamae Garateguy, Mi Reino por un platillo volador, de Tetsuo Lumiere, Diablo de Nicanor Loreti, Hermanos de Sangre de Daniel De la Vega. Como es un festival clase A marca el pulso, la prensa lo refleja y el público dice: acá hay algo. El INCAA, por lo tanto, comenzó a financiar estas películas”.

Gorevision es una productora amiga de Videoflims, de realizaciones groseras y divertidas, que surge a fines de la década de 1990. Su director, Germán Magariños, explica que tiene en su haber quince películas de las cuales las más célebres son Sadomaster I y II y Goretech: Bienvenidos Al Planeta Hijo De Puta!. El mismo Panessi ha participado en la última, una referencia a Robotech, a Star Wars, a los juegos en 8 bit, a Rocky. El joven la caracteriza como una película “apta para ningún público. Llena de pijas, de tripas, de sinsentido”. Interrogado sobre si la actuación en este film involucró la puesta en cámara de sus atributos sexuales, reconoce que su miembro viril fue reemplazado por el de un negro para sumar al efecto. “Gorevision es un grupo muy rockero, muy varón, y sus películas están llenas de pijas, cargadas de sexo oral. Son películas tan gay que no son gay”, afirma Panessi, que también es periodista.

Los films de Gorevision han tenido pantalla en el exterior, tanto en festivales como en su circulación en DVD en Estados Unidos. Magariños explica que en los primeros años presentó películas para un festival mainstream como el de Mar del Plata pero que no fueron aceptadas y ya no le interesa más presentarlas.

Gorevision y Videoflims están ahora con mucha actividad. La primera terminando una película que remeda haber sido filmada en súper 8  hallada en un viejo archivo de la década de 1960. Videofilms está abocada a la realización de  Lucho’s Big Adventure que sin estar terminada ya se perfila como la película nerd argentina de culto. Algo peculiar del proyecto: reúne a Farsa, Videoflims, AB, Fomento y casi todas las productoras del segmento. Panessi explica:
“Es así. En el Gore todos somos amigos”

Publicada en Revista Cultra
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14 de agosto de 2013

Entrevista a Darío Sztajnszrajber



Para cualquier persona es difícil imaginar a un filósofo moviéndose cómodo en un set de televisión, un estudio de radio o enfrentando a un público melómano en  un escenario. Sin embargo ésta es la apuesta de Dario Sztajnszrajber: sacar a la filosofía de los claustros en los que está confinada. Luego de sus incursiones en radio (primero Gente sexy, por la Rock & Pop y luego un programa propio en radio Madre, El innombrable) y en TV (Mentira la verdad y Amar al cine, ambos en canal Encuentro), Sztajnszrajber se destaca con Desencajados, un show en el C.C. Konex que combina filosofía y rock nacional.  Temas de Pescado Rabioso, Fito Páez, Divididos, interpretados por guitarra, bajo, percusión y la voz notable de Lucrecia Pintos, construyen la atmósfera ideal para la reflexión de Sztajnszrajber. Talentos musicales como Charly García o Spinetta aportan sus líneas como disparadores del comentario apasionado del pensador. Todo esto en una puesta en escena lograda y melancólica.

¿Cuál es la idea central del espectáculo?
Desencajados, filosofía más música es una nueva propuesta en la línea de extraer a la filosofía de su institucionalización. Esta la ha privado en parte de su espíritu original, popular, ligado a una dimensión existencial del ser humano. Las universidades son un invento del siglo XIII; pero la filosofía nace en la calle, con Sócrates peleándose con sus alumnos en el mercado. Luego se burocratizó, se volvió un dogma con sus propias reglas, y se constituyó una comunidad que se reproduce a sí misma. 

¿Por qué la idea de articularla con música?          
Para mí, la filosofía tiene mucho más que ver con el arte que con la ciencia, aunque no reniego de esta última relación. Derrida decía que la filosofía es un género literario. La filosofía lleva a un desacomodamiento existencial, una conmoción no muy diferente a lo que genera una canción o una danza.          

¿Existen otros espectáculos del mismo género que hayas tomado de referencia?
Como antecedente cercano está el espectáculo de Santiago Kovadloff con Lerner y Moguilevsky, donde  Santiago leía textos de Borges y los chicos improvisaban música. Mi espectáculo es al revés: una lista fija de clásicos del rock nacional que dialogan con textos e improvisaciones filosóficas. 

Slavoj Zizek se ganó el mote del filósofo pop por haber introducido piezas de la cultura popular para ejemplificar sus teorías. ¿Hacés una operación equivalente?  
Jamás me compararía con un groso como Zizek. Pero esa es la lógica que persigo. La filosofía no sólo revisada en su contenido sino en su formato. Zizek tiene videos donde se lo ve en la cama explicando conceptos, o con el hijo, o filosofando sobre modelos de inodoros. Al revés de lo que sucede en Argentina, afuera no despotrican contra él por hacer estos movimientos.      

En Twitter demostrás un faceta más pesimista que en TV o en radio, ¿te considerás una persona pesimista?
En primer lugar habría que definir qué es ser pesimista. Yo creo en un pesimismo emancipatorio. Creo que la sociedad de consumo en la que vivimos hace alarde de un optimismo ingenuo generalizado. Cuando se habla de amor, la idealización del sentimiento termina antes en frustración que en felicidad. Pero hay una diferencia: no es lo mismo decir “el amor es una mierda” que “el amor, por suerte, nunca cierra”. Entiendo que este pesimismo te libera del verdadero pesimismo que está puesto en la idelización ingenua del amor…

…el imperativo por gozar diría Zizek.
Exacto. El imperativo por gozar te frustra, no te permite gozar. De ahí el pesimismo emancipatorio, más en esta sociedad marcada por el placer inmediato y el utilitarismo vincular.

¿Alguna vez te ofrecieron dictar un curso o escribir un libro/artículo de autoayuda?
Por ahora no. No me sentiría cómodo con la propuesta, pero tampoco me pondría en lugar de juez a decir “esto es inválido”. Ante cualquier disciplina del saber uno tiene la obligación de ejercer la sospecha. Así como hay una burocratización académica frente a la cual es válido decir: “che, se nos elitiza el saber”, también es válido postular que hay una popularización desmedida que también termina mal. Porque detrás de muchos grupos de autoayuda hay sojuzgamiento; destrás de mucha neoespiritualidad, hay mercantilización de la creencia. Entonces uno tiene la obligación de sentar una posición. Ahora, aquello que esté orientado a recuperar el sentido originario de la filosofía como pregunta, como apertura, como encuentro con lo Otro, lo celebro. 

Publicado en Revista Cultra

12 de julio de 2013

Desconfiar de las imágenes



Durante el mes de marzo el documentalista austriaco Harun Farocki visitó Buenos Aires para ofrecer un ciclo de charlas y seminarios. Este incluyó citas en la Fundación PROA (en donde se exhibieron cinco de sus más recientes instalaciones y se proyectó una retrospectiva de su obra cinematográfica), la Sala Lugones, la Universidad del Cine y el instituto Goethe. Entre las diversas actividades que formaron parte de la agenda, Farocki presentó Desconfiar de las imágenes, libro editado por Caja Negra que compila veinticuatro ensayos escritos por el realizador sobre cine, televisión y comunicación audiovisual. Los mismos fueron publicados originalmente entre 1980 y 2010 en diferentes medios: la revista Filmkritik, el diario Die Tageszeitung de Berlín, el semanario de actualidad Jungle World, la revista francesa Trafic y catálogos editados en ocasión de sus exposiciones en galerías y museos.

            Farocki es reconocido por acompañar su obra cinematográfica de comentarios críticos y por reflexionar de manera constante sobre su praxis fílmica. En Desconfiar de las imágenes se presentan “textos que dialogan con sus films, atravesados por la constante pregunta sobre el estatuto de la imagen, sobre qué instituciones y artefactos técnicos las producen y las hacen circular, y sobre sus efectos de sentido”, tal como manifiestan en la nota a la edición los compiladores Inge Stache y Ezequiel Yanco.

            Para quienes no conocen la filmografía de Farocki, sus obras son ensayos antropológicos en que los actores reunidos para la ocasión hacen hablar a la cultura mientras atienden otras actividades. La pregunta que articula la exposición pareciera dirigirse sin rodeos al sentido de lo civilizatorio. Farocki reduce la complejidad de la vida moderna en fragmentos simples, apuntando a una cuestión nodal: ¿cómo el ser humano construye el mundo que habita y cómo hace intervenir a la imagen en esta construcción?

            En Desconfiar de las imágenes se pone de manifiesto una preocupación de Farocki por la manera en que la producción audiovisual acompaña a la tecnología de la guerra, es decir, la modalidad por la cual la producción de imágenes participa de la destrucción del ser humano. Se trata de las piezas visuales de reconocimiento del enemigo que ya se esbozan en la Segunda Guerra Mundial pero que cobran una nueva importancia en la Guerra del Golfo de 1991. Ante el rigor de los ataques quirúrgicos, se trata de reemplazar las imágenes que contienen los resultados pavorosos de la guerra con imágenes de procesos técnicos (valorativamente neutrales): subjetivas fantasmas con la cámara en el extremo de un proyectil o imágenes desde aviones no tripulados.

            La reflexión se vuelca entonces sobre la naturaleza política de la imagen y de su tratamiento. Es mediante sus artículos de los primeros años que Farocki se despega del cine alemán de vanguardia, con cuestionamientos a dos de sus más grandes exponentes: Wim Wenders y Rainer Fassbinder. Los considera a ambos traidores a la revolución al elegir el plano-contraplano como recurso narrativo principal. El plano-contraplano es la ley de valor del cine contemporáneo, y – según Farocki - son los autores de verdad quienes se sublevan contra ella. El plano-contraplano es la mejor opción (aunque la más simplificadora y empobrecedora) de manipular el tiempo del relato. La alternancia desvía la atención del espectador y de esta manera se difumina la percepción auténtica del paso del tiempo. Pero lo más importante, el plano-contraplano vela una mitad que permanece oculta a la mirada del espectador, aunque continúa presente.

            Finalmente uno de los tópicos centrales en Desconfiar de las imágenes, parece de clara factura foucaultiana: el tratamiento de las imágenes cuyo propósito es la vigilancia y el control. El autor escribió sobre el empleo de imágenes de sistemas cerrados: las de una cámara de seguridad de una prisión o aquellas tomadas de películas de instrucción para guardiacárceles. Dado que el sistema punitivo contemporáneo no expone al infractor en público (como ocurría en el pasado), la mirada se vuelca hacia adentro: el ojo atento del guardia está colocado sobre el prisionero. La mirada busca también el control con la menor intervención humana posible, persiguiendo una economía del castigo.

            La reflexión de Farocki es extensa y acompaña las temáticas también variadas de sus films e instalaciones. Lo valioso del libro es acomodar el pensamiento temáticamente, de manera que, conociendo la filmografía del autor, podemos hacer coincidir esas reflexiones con los momentos precisos de su inspiración estética. 

Nota públicada en www.cultra.com.ar

29 de mayo de 2013

Respuesta al artículo “Una crítica a la masa”.



A los que todavía no leyeron “Una crítica a la masa” de Estefanía Iñiguez, les recomiendo que lo hagan, por las sorpresas que encontrarán. Se trata de un texto torpe, burdo, que parece escrito por una persona no escolarizada y en que la autora se anima con toda tranquilidad a hablar de tópicos de movilidad sustentable y urbanismo sin demostrar (por lo menos en su escrito) signos de estar mínimamente informada sobre la materia. Pero escribir en blogs pedorros es gratis y cualquiera puede hacerlo. Justamente el artículo fue publicado por la Revista Paco, el medio de esa suerte de patota skinhead de las letras que a veces invita a participar, para dar rienda suelta a su efervescencia romántica de corte bávaro, a mononeuronales como la citada Iñiguez. La autora, probablemente producto de la ignorancia, cree que el tema ambiental apunta a la extinción de especies exóticas y no al cáncer, las enfermedades crónicas y la calidad de vida.

El artículo realiza un número de inferencias tan burdas que parecen sacadas de un show malo de stand up. Que los que participan de la Masa Crítica son palermitanos (¿y?) o que quieren fluir y que los dejen pedalear tranquilos. Engolosinada en la creación de estereotipos, Iñiguez omite lo más importante: 1) que en jornadas recientes de este evento, automovilistas atropellaron de forma premeditada a ciclistas porque no supieron esperar 10 minutos a que pasase el total del contingente; 2) que la prepotencia e impaciencia que demostraron los agresores, es la que exhiben de forma cotidiana gran parte de los automovilistas contra peatones y ciclistas. ¿Pero qué es más importante defender: la desestimable integridad física de un ciclista o la certeza fundamental de que ningún automovilista será, nunca más, demorado en una esquina?

La Masa Crítica es una manifestación que se orienta a la visibilización del ciclismo urbano. Como en toda manifestación se cortan las bocacalles para garantizar la seguridad de los participantes. Esto ocurre tanto en una marcha de la CGT, de la CTA, de un partido político o del Orgullo LGTTB. Ninguna de estas marchas se detiene frente a un semáforo en rojo; todas ellas encargan a personas taponar las esquinas para proteger a los manifestantes. La Masa Crítica no es la excepción. Sin embargo, es la única en ser cuestionada por hacerlo. Iñiguez, con su limitado entendimiento, interpreta que la MC “bloquea el tránsito” y no que sus integrantes se manifiestan con los mismos métodos que cualquier otro colectivo. Se podrá alegar: la CTA o la CGT marchan con reclamos puntuales, no así la MC. La MC apunta a cuestiones centrales en los modos en que un grupo dominante ejerce poder sobre otros a través de la planificación urbana, tal como explicaré a continuación.

Durante mucho tiempo hemos naturalizado que la ciudad se diseñe y planifique para dar prioridad a la circulación de autos particulares por encima de otras formas de circulación. Este tipo de diseño resulta en la congestión, la mala calidad de vida, la vulneración de los peatones y ciclistas, accidentes, lesiones, discapacidades. Los autos particulares representan el 34% de los viajes personales y ocupan el 86% del espacio para circular. Se trata de un verdadero privilegio sobre el que pocas veces se coloca la atención. 


En ciudades latinoamericanas en que la congestión vehicular es caracterizada por urbanistas como un problema severo, cada auto (que conduce a un promedio de entre 1,2 y 1,4 personas) ocupa el espacio de entre 6 y 8 bicicletas. Cada auto particular ocupa el espacio aproximado de 13 personas transportándose en colectivo. El uso de auto particular como medio principal de transporte es la forma más acabada del individualismo que Iñiguez cuestiona en su texto (dice la autora “me parecen sujetos atrapados en su individualidad, incapaces de identificar que su fluir trae consecuencias” para referirse – contengan la risa- a los ciclistas en vez de a los automovilistas).

El automovilista no parece interesarse por el costo colectivo de su opción privada de transporte. Sería más deseable, en cambio, un modelo que priorizase el transporte público y el alternativo y desalentase el uso de auto particular. En este sentido, la medida más efectiva es reducir la disponibilidad de espacio gratuito y público para estacionar y los espacios de circulación de autos particulares. Estudiosos estiman que el espacio gratuito para estacionar es un regulador directo del volumen de vehículos y que, hasta cierto punto, la circulación se ajusta al espacio disponible correspondiente (esto es: cuanto mayor espacio disponible para autos, mayor cantidad de autos; cuanto mayor espacio disponible para peatones, mayor cantidad de tránsito peatonal; cuanto mayor cantidad de ciclovías, aumento de la circulación de ciclistas).  Aunque estos objetivos deban alcanzarse a través de políticas públicas, que la MC signifique un escollo en la marcha altiva de los automovilistas, me chupa un huevo.

Iñiguez nos cuenta que los participantes de la MC están orgullosos de que sus acciones carezcan de líderes y echa un manto de sospecha sobre el valor de este fenómeno. Quizá se le pasa a Iñiguez, en su ignorancia, que la MC es uno más de otros movimientos reticulares, autonomistas, basados en el concepto de multitud, tal como Anonymous, el Copy Left y otros. Por lo tanto no hay nada nuevo ni sorprendente en esta modalidad de acción colectiva. Sin embargo, la autora, aun luego de reconocer esta heterogeneidad irreductible, esta ausencia de voceros que tengan la palabra autorizada y representativa de la multitud, aun así intenta adjudicarle una idea rectora (muy simplificadora por cierto) al movimiento. Termina arribando al producto de su propia fantasía. “No estamos contaminados por ninguna ideología -parecen decir- lo nuestro es genuino, es real, nadie nos mete ideas en la cabeza, nadie nos obliga a estar acá. Sólo queremos andar en bicicleta por la ciudad sin que nadie nos moleste porque nacimos para pedalear”. Eso dice Iñiguez que dicen los participantes, proyectando su propio imaginario infantil. Dado que no hay voceros ni organizadores, no podemos adjudicarle una idea rectora monolítica a la MC. Lo poco que podemos hacer es interpretar sus efectos observables: por única vez son los autos los que deben acomodarse a la circulación de bicis. Y se revierte así la situación que se registra en la calle todos los días: el elemento más débil del tránsito, por la mera imposición de la fuerza y la materia, es el que debe someterse al más fuerte.

12 de mayo de 2013

¿Quién tiene el password del Monkey Island?

Varias veces escuché la historia de que el gobierno de la Unión Soviética había diseñado el videojuego Tetris con el fin de penetrar en las mentes de los jóvenes occidentales. Pero, ¿posta? ¿Alguien jugó alguna vez al Tetris y salió corriendo a afiliarse al Partido Comunista? Sería como decir que Estados Unidos creo el personaje de Guille de Street Fighter porque deseaba sumar homosexuales a su ejército.

O que a Raiden del Mortal Kombat lo inventó el gobierno de Camboya para convencernos de que no todos los camboyanos se mueren de inanición. Algunos camboyanos se mueren de inanición y otros sacan rayos eléctricos de las manos.

Hello Kremlin, están perdiendo la carrera del espacio por goleada. Los yanquis mandaron tipos a la luna y ustedes sólo un fucking perrito. A ver si se dejan de joder con los videojuegos y hacen alguna.

Quisiera recordar que en los video games no sólo se metió el Kremlin. También lo hizo el FBI con este mensaje que leíamos al inicio:

 Los ganadores no usan drogas, sólo permanecen 9 horas seguidas en la oscuridad de una habitación intentando destruir fucking zulúes en el Sid Meier's Civilization.

En la actualidad es fácil ser gamer. En mi época para usar un fucking mousse tenías que cargar un diskette que contenía el driver del dispositivo, es decir un software que te habilitaba su uso.


Las aventuras gráficas, como el Monkey Island, venían en 10 floppy disks de 5 y 1/4 que tenías que cargar uno por uno; después de media hora de preparativos podías empezar. Si preferías eso a estar juagando al fútbol en el parque es que realmente eras víctima de bullying.



No todos los juegos eran compatibles con todas las computadoras. En primer lugar estaba la placa de memoria: 286, 386, 486, 586 y Pentium. Luego la placa de vídeo: monocromático (blanco y negro), hércules (verde y negro o naranja y negro), CGA (16 colores), VGA y Súper VGA (256 colores). Si Karl Marx hubiera nacido en la década de los 90s le hubiera dedicado un capítulo a "la burguesía y el Súper VGA". Reconocías a los que veraneaban en Punta del Este y ostentaban zapatillas con cámara de aire porque tenían un monitor Súper VGA. Si tenías un equipo 386 con un monitor CGA, zafabas. Pero si tenías menos que eso, dificilmente algún compañerito quisiera quedarse a dormir en tu casa. Juegos como el Simcity necesitaban (vaya a saber uno por qué) 16 colores. Si tenías un monitor hércules debías cargar antes un "emulador de CGA". Era como un software que engañaba a la máquina y le hacía creer que era un CGA cuando era un hércules. Una suerte de 678 de tu PC.

Y aquí un dato que confirma la hipótesis de que la evolución presenta saltos, quiebres y rupturas. Algunos dispositivos antiguos que cayeron en desuso, hubieran solucionado problemas en el futuro. Por ejemplo, el joystick de la Talent (esa computadora en que los juegos los cargabas en cassettes TDK de 90 o 120 minutos) que, con el avance de la PC, fue quedando relegado. Sucedía que algunos juegos implicaban operaciones rápidas y audaces sobre los cursores. Por ejemplo, para hacer el truco de la fatality en el Mortal Kombat terminabas sacrificando un teclado. El fatality de Scorpio era el botón para arriba y luego rápidamente arriba presionando conjuntamente la tecla M. El de Sub-zero, la U con el control y piña alta. Con la ansiedad y la presión, alguna tecla quedaba en el camino. Luego venía tu viejo que quería hacer cosas serias en la compu. "No anda el teclado", "Dale, viejo, no me rompas", "Pero no andan ni la N ni la V", "Uh, no jodas. Usá otras letras. ¿No hay 27 acaso?", "Necesitaba usar esas"., "Uh, viejo...hacelas con código ASCII. Alt + 863".


Entre los juegos de PC que dejaron una huella en mi vida debo empezar con el Leisure Suit Larry (1987). Su protegonista, Larry Laffer, un bon vivant que gustaba de las putas, el juego y el alcohol. Mi generación aprendió chamuyarse minas con ese juego. Sin el Larry hubiera permanecido vírgen hasta los 25 años. Gracias al Larry debuté a los 23. Lo interesante es que el juego te proveía de instrucciones claras para conquistar a una dama. Entrabas al hotel, te sentabas al lado de la chica. Escribías: "Look at girl". Ella parece enfadada, no le gusta tu aliento. "Use spray", su ceño cambia súbitamente. "Give rose", "give candies", give ring", según el juego las minas eran unas materialistas de mierda. Los obsequios surten efecto: al momento te encontrás bailando en la pista junto al bombonazo pixelado. Después del baile regresan a sentarse y ella te hace saber que quiere casarse con vos. Desde mi punto de vista actual, considerando los 10 minutos transcurridos desde la primera mirada, la juzgo una decisión apresurada. Pero en ese momento la sensación era regocijo (y tampoco estaba el comando "conozcámonos mejor"). Entonces seguía el camino al altar: "Take taxi", "Go to church", "Open door", "Marry" y terminada la ceremonia ella te anticipa que te esperará en la suit del hotel Honey Moon. Te diriges allí. Antes de pasar a los menesteres de la noche de bodas, Larry debe pasar por el casino y generar 200 U$S. Sube al piso 4to. Sigue: "Knock door", "Kiss girl", "Listen to radio" y en la radio te pasan el número de teléfono de una licorería. Bajás a la calle, buscás un teléfono público, llamás a la licorería y encargás vino. Subís, ya con vino pasás a la concreción del acto sexual. Y una vez culminado, ella te ata y se escapa con tu dinero, como muestra la siguiente imagen:



 Ese era el momento en que a tus 16 años pensabas: "Tanto bardo para coger y termina así. Qué suerte que sigo masturbándome".

Otra aventura gráfica memorable: el Monkey Island (1990). Su protagonista Guybrush Threepwood intenta convertirse en el pirata más temido del Caribe, enfrentándose al malvado bucanero Le Chuck y conquistando el corazón de la gobernadora de ls isla Melee, Elaine Marley. El password del juego: dos discos de cartón concéntricos en que había que hacer coincidir rostros para obtener la llave a tanta diversión. Dos discos concéntricos y archi fotocopiables: un código inviolable; debía ser la manera en que los nazis hacían llegar información encriptada a Polonia.

Como el juego estaba traducido al español en Madrid, confusiones lingüísticas nos permitían vivir escenas como la siguiente. Al ordenarle al protagonista que agarre a Elaine, recibíamos por feedback:






Guybrush debe batirse en un duelo de espadas e insultos con los piratas malos para ganarse su respeto. Algunos caían fuera de la competencia lingüística de un hablante rioplatense medio. Pero nos divertíamos igual:



Un capítulo aparte era el de los juegos para adultos, que en no todas las tiendas de PC te ofrecían si eras menor de edad. Bombx era una mezcla de arcade con juego de adultos. Era un Pacman, pero en vez de Pacman era pene. Tenías que penetrar a una mujer desnuda en el centro de la pantalla, esquivando a enfermedades de tranmisión sexual y corazones que te restaban potencia sexual. A medida que avanzabas de nivel, se iba despejando en el fondo la imagen de una mujer desnuda. A los 13 de edad, esa mina pixelada y en 16 colores era suficiente para hacerte acabar antes de sacarte los pantalones.




30 de abril de 2013

Mis 7 maravillas

En un evento organizado por la editorial Clase Turista en la Zona Futuro de la Feria del Libro 2013, me preguntaron por mis 7 maravillas, es decir, aquellas cosas que me inspiraron a lo largo de la vida y que me gustaría compartir con otros. Esto es lo que expuse:

1) Bicicletas



Reivindico la bici no sólo en su uso recreativo sino como medio de transporte. Autopropulsado, sustentable, no-violento, que de ser usado masivamente reduciría al mínimo imaginable la cantidad de accidentes de tránsito. Es el transporte que iguala a todos los integrantes de la comunidad en movimiento, no existiendo entre los ciclistas jerarquías como las que se establecen entre los automovilistas y el resto.

Pero sobre todo la bicicleta nos enseña que los problemas que genera el avance tecnológico, en este caso la congestión vehicular y la violencia que introducen los autos en la ciudad, no se combaten con más tecnología sino volviendo a lo simple.

Cada auto particular (que conduce a un promedio de 1,2 personas) ocupa el espacio de 8 bicicletas. Cada auto estacionado ocupa el espacio de 36 bicicletas plegadas.

No se trata de una diatriba contra los autos particulares. Se trata de que en la planificación urbana los autos se subordinen al transporte público, a las bicicletas y a los peatones.

Esto se hace con medidas de accesibilidad, como aquellas destinadas a conectar a los ciclistas con otros medios de transporte, y con medidas para desalentar el uso de autos particulares. Se consigue operando sobre la principal variable que regula el flujo de autos en la ciudad que es el espacio disponible y gratuito para estacionar.





2) Woody Allen

Una gran inspiración tanto por sus textos como por sus películas. Destaco lo que llamo el existencialismo de lo cotidiano. La forma en que refiere las angustias existenciales no a entidades superiores, trascendentales, sino a datos banales de la existencia. Esto queda retratado en una escena de Play it again, Sam.


3) Go 



Es un juego de guerra, una suerte de ajedrez oriental pero, como escribió Delezue, si el ajedrez es una batalla entre ejércitos regulares en un frente, el Go consiste en una guerra de guerrillas, en donde es posible surgir en el campo del enemigo.

Una peculiaridad del Go es que tiene sólo 4 reglas con las que se organiza una gramática compleja.



4) La oratoria de Lacan.



Uno de los más grandes oradores de todos los tiempos, por su puntuación, sus silencios, la creación de suspenso. Fascinante Jacques Lacan. 


5) Nigún 



Un elemento central de mi identidad es ser judío. Las próximas 3 maravillas están dedicadas al judaísmo.

Lo primero que destaco es el nigún. Es una expresión musical propia del movimiento jasídico, religioso, que consiste en algo simple: el rebbe tararea una melodía y sus discípulos, los jasidim, lo siguen. Van a ver cómo los presentes en la ceremonia acompañan el canto con el movimiento corporal, oscilando hacia delante o golpeando lo que tienen a mano. Esto es así porque, al ser el ningún parte de la liturgia, hay una mitzvá, un precepto, según el cual se debe alabar a Dios con el cuerpo y con el alma. De allí el movimiento corporal.
 



6) Zog nit keinmol - Himno de los partisanos judíos.



Otro pilar de mi identidad judía es el idish y la memoria del Holocausto. De niño mi superhéroe favorito no era Batman, ni Superman, sino Simon Wisenthal, el cazador de nazis. Un capítulo destacado de la memoria del Holocausto es la de los partisanos judíos que resistieron al régimen nazi. El patrón narrativo dominante del Holocausto suele entregar imágenes de sumisión y sometimiento. Pero hay otra historia. Esta sexta maravilla es el himno de los partisanos judíos, Zog nit keinmol. Está en idish, idioma que lucha por su supervivencia después del Holocausto. Zog nit keinmol fue escrito a los 21 años de edad por Hirsh Glick, un habitante del gueto de Vilna. El poeta fue fusilado al año siguiente al intentar escapar de un campo de concentración en Estonia.


7) Eretz nehederet - Programa de humor de la TV israelí.



El tercer pilar de mi judaismo es la vida judía contemporánea en la que juega un rol primordial el Estado de Israel, donde habita casi la mitad de los judíos de todo el mundo. La última maravilla es un programa de humor de la televisión israelí, Eretz nehederet. Este show es el Saturday Night Live de Tel Aviv. Destaco cómo en el programa los israelíes se ríen de sí mismos. La sociedad civil israelí es moderna y no hay una visión monolítica sobre los asuntos; lo que hay en abundancia es debate.