Prohibido fu-Marx
de Andrés Kilstein

---x--- El más ambicioso proyecto: clasificar a la totalidad de la juventud argentina ---x---

12 de mayo de 2013

¿Quién tiene el password del Monkey Island?

Varias veces escuché la historia de que el gobierno de la Unión Soviética había diseñado el videojuego Tetris con el fin de penetrar en las mentes de los jóvenes occidentales. Pero, ¿posta? ¿Alguien jugó alguna vez al Tetris y salió corriendo a afiliarse al Partido Comunista? Sería como decir que Estados Unidos creo el personaje de Guille de Street Fighter porque deseaba sumar homosexuales a su ejército.

O que a Raiden del Mortal Kombat lo inventó el gobierno de Camboya para convencernos de que no todos los camboyanos se mueren de inanición. Algunos camboyanos se mueren de inanición y otros sacan rayos eléctricos de las manos.

Hello Kremlin, están perdiendo la carrera del espacio por goleada. Los yanquis mandaron tipos a la luna y ustedes sólo un fucking perrito. A ver si se dejan de joder con los videojuegos y hacen alguna.

Quisiera recordar que en los video games no sólo se metió el Kremlin. También lo hizo el FBI con este mensaje que leíamos al inicio:

 Los ganadores no usan drogas, sólo permanecen 9 horas seguidas en la oscuridad de una habitación intentando destruir fucking zulúes en el Sid Meier's Civilization.

En la actualidad es fácil ser gamer. En mi época para usar un fucking mousse tenías que cargar un diskette que contenía el driver del dispositivo, es decir un software que te habilitaba su uso.


Las aventuras gráficas, como el Monkey Island, venían en 10 floppy disks de 5 y 1/4 que tenías que cargar uno por uno; después de media hora de preparativos podías empezar. Si preferías eso a estar juagando al fútbol en el parque es que realmente eras víctima de bullying.



No todos los juegos eran compatibles con todas las computadoras. En primer lugar estaba la placa de memoria: 286, 386, 486, 586 y Pentium. Luego la placa de vídeo: monocromático (blanco y negro), hércules (verde y negro o naranja y negro), CGA (16 colores), VGA y Súper VGA (256 colores). Si Karl Marx hubiera nacido en la década de los 90s le hubiera dedicado un capítulo a "la burguesía y el Súper VGA". Reconocías a los que veraneaban en Punta del Este y ostentaban zapatillas con cámara de aire porque tenían un monitor Súper VGA. Si tenías un equipo 386 con un monitor CGA, zafabas. Pero si tenías menos que eso, dificilmente algún compañerito quisiera quedarse a dormir en tu casa. Juegos como el Simcity necesitaban (vaya a saber uno por qué) 16 colores. Si tenías un monitor hércules debías cargar antes un "emulador de CGA". Era como un software que engañaba a la máquina y le hacía creer que era un CGA cuando era un hércules. Una suerte de 678 de tu PC.

Y aquí un dato que confirma la hipótesis de que la evolución presenta saltos, quiebres y rupturas. Algunos dispositivos antiguos que cayeron en desuso, hubieran solucionado problemas en el futuro. Por ejemplo, el joystick de la Talent (esa computadora en que los juegos los cargabas en cassettes TDK de 90 o 120 minutos) que, con el avance de la PC, fue quedando relegado. Sucedía que algunos juegos implicaban operaciones rápidas y audaces sobre los cursores. Por ejemplo, para hacer el truco de la fatality en el Mortal Kombat terminabas sacrificando un teclado. El fatality de Scorpio era el botón para arriba y luego rápidamente arriba presionando conjuntamente la tecla M. El de Sub-zero, la U con el control y piña alta. Con la ansiedad y la presión, alguna tecla quedaba en el camino. Luego venía tu viejo que quería hacer cosas serias en la compu. "No anda el teclado", "Dale, viejo, no me rompas", "Pero no andan ni la N ni la V", "Uh, no jodas. Usá otras letras. ¿No hay 27 acaso?", "Necesitaba usar esas"., "Uh, viejo...hacelas con código ASCII. Alt + 863".


Entre los juegos de PC que dejaron una huella en mi vida debo empezar con el Leisure Suit Larry (1987). Su protegonista, Larry Laffer, un bon vivant que gustaba de las putas, el juego y el alcohol. Mi generación aprendió chamuyarse minas con ese juego. Sin el Larry hubiera permanecido vírgen hasta los 25 años. Gracias al Larry debuté a los 23. Lo interesante es que el juego te proveía de instrucciones claras para conquistar a una dama. Entrabas al hotel, te sentabas al lado de la chica. Escribías: "Look at girl". Ella parece enfadada, no le gusta tu aliento. "Use spray", su ceño cambia súbitamente. "Give rose", "give candies", give ring", según el juego las minas eran unas materialistas de mierda. Los obsequios surten efecto: al momento te encontrás bailando en la pista junto al bombonazo pixelado. Después del baile regresan a sentarse y ella te hace saber que quiere casarse con vos. Desde mi punto de vista actual, considerando los 10 minutos transcurridos desde la primera mirada, la juzgo una decisión apresurada. Pero en ese momento la sensación era regocijo (y tampoco estaba el comando "conozcámonos mejor"). Entonces seguía el camino al altar: "Take taxi", "Go to church", "Open door", "Marry" y terminada la ceremonia ella te anticipa que te esperará en la suit del hotel Honey Moon. Te diriges allí. Antes de pasar a los menesteres de la noche de bodas, Larry debe pasar por el casino y generar 200 U$S. Sube al piso 4to. Sigue: "Knock door", "Kiss girl", "Listen to radio" y en la radio te pasan el número de teléfono de una licorería. Bajás a la calle, buscás un teléfono público, llamás a la licorería y encargás vino. Subís, ya con vino pasás a la concreción del acto sexual. Y una vez culminado, ella te ata y se escapa con tu dinero, como muestra la siguiente imagen:



 Ese era el momento en que a tus 16 años pensabas: "Tanto bardo para coger y termina así. Qué suerte que sigo masturbándome".

Otra aventura gráfica memorable: el Monkey Island (1990). Su protagonista Guybrush Threepwood intenta convertirse en el pirata más temido del Caribe, enfrentándose al malvado bucanero Le Chuck y conquistando el corazón de la gobernadora de ls isla Melee, Elaine Marley. El password del juego: dos discos de cartón concéntricos en que había que hacer coincidir rostros para obtener la llave a tanta diversión. Dos discos concéntricos y archi fotocopiables: un código inviolable; debía ser la manera en que los nazis hacían llegar información encriptada a Polonia.

Como el juego estaba traducido al español en Madrid, confusiones lingüísticas nos permitían vivir escenas como la siguiente. Al ordenarle al protagonista que agarre a Elaine, recibíamos por feedback:






Guybrush debe batirse en un duelo de espadas e insultos con los piratas malos para ganarse su respeto. Algunos caían fuera de la competencia lingüística de un hablante rioplatense medio. Pero nos divertíamos igual:



Un capítulo aparte era el de los juegos para adultos, que en no todas las tiendas de PC te ofrecían si eras menor de edad. Bombx era una mezcla de arcade con juego de adultos. Era un Pacman, pero en vez de Pacman era pene. Tenías que penetrar a una mujer desnuda en el centro de la pantalla, esquivando a enfermedades de tranmisión sexual y corazones que te restaban potencia sexual. A medida que avanzabas de nivel, se iba despejando en el fondo la imagen de una mujer desnuda. A los 13 de edad, esa mina pixelada y en 16 colores era suficiente para hacerte acabar antes de sacarte los pantalones.




30 de abril de 2013

Mis 7 maravillas

En un evento organizado por la editorial Clase Turista en la Zona Futuro de la Feria del Libro 2013, me preguntaron por mis 7 maravillas, es decir, aquellas cosas que me inspiraron a lo largo de la vida y que me gustaría compartir con otros. Esto es lo que expuse:

1) Bicicletas



Reivindico la bici no sólo en su uso recreativo sino como medio de transporte. Autopropulsado, sustentable, no-violento, que de ser usado masivamente reduciría al mínimo imaginable la cantidad de accidentes de tránsito. Es el transporte que iguala a todos los integrantes de la comunidad en movimiento, no existiendo entre los ciclistas jerarquías como las que se establecen entre los automovilistas y el resto.

Pero sobre todo la bicicleta nos enseña que los problemas que genera el avance tecnológico, en este caso la congestión vehicular y la violencia que introducen los autos en la ciudad, no se combaten con más tecnología sino volviendo a lo simple.

Cada auto particular (que conduce a un promedio de 1,2 personas) ocupa el espacio de 8 bicicletas. Cada auto estacionado ocupa el espacio de 36 bicicletas plegadas.

No se trata de una diatriba contra los autos particulares. Se trata de que en la planificación urbana los autos se subordinen al transporte público, a las bicicletas y a los peatones.

Esto se hace con medidas de accesibilidad, como aquellas destinadas a conectar a los ciclistas con otros medios de transporte, y con medidas para desalentar el uso de autos particulares. Se consigue operando sobre la principal variable que regula el flujo de autos en la ciudad que es el espacio disponible y gratuito para estacionar.





2) Woody Allen

Una gran inspiración tanto por sus textos como por sus películas. Destaco lo que llamo el existencialismo de lo cotidiano. La forma en que refiere las angustias existenciales no a entidades superiores, trascendentales, sino a datos banales de la existencia. Esto queda retratado en una escena de Play it again, Sam.


3) Go 



Es un juego de guerra, una suerte de ajedrez oriental pero, como escribió Delezue, si el ajedrez es una batalla entre ejércitos regulares en un frente, el Go consiste en una guerra de guerrillas, en donde es posible surgir en el campo del enemigo.

Una peculiaridad del Go es que tiene sólo 4 reglas con las que se organiza una gramática compleja.



4) La oratoria de Lacan.



Uno de los más grandes oradores de todos los tiempos, por su puntuación, sus silencios, la creación de suspenso. Fascinante Jacques Lacan. 


5) Nigún 



Un elemento central de mi identidad es ser judío. Las próximas 3 maravillas están dedicadas al judaísmo.

Lo primero que destaco es el nigún. Es una expresión musical propia del movimiento jasídico, religioso, que consiste en algo simple: el rebbe tararea una melodía y sus discípulos, los jasidim, lo siguen. Van a ver cómo los presentes en la ceremonia acompañan el canto con el movimiento corporal, oscilando hacia delante o golpeando lo que tienen a mano. Esto es así porque, al ser el ningún parte de la liturgia, hay una mitzvá, un precepto, según el cual se debe alabar a Dios con el cuerpo y con el alma. De allí el movimiento corporal.
 



6) Zog nit keinmol - Himno de los partisanos judíos.



Otro pilar de mi identidad judía es el idish y la memoria del Holocausto. De niño mi superhéroe favorito no era Batman, ni Superman, sino Simon Wisenthal, el cazador de nazis. Un capítulo destacado de la memoria del Holocausto es la de los partisanos judíos que resistieron al régimen nazi. El patrón narrativo dominante del Holocausto suele entregar imágenes de sumisión y sometimiento. Pero hay otra historia. Esta sexta maravilla es el himno de los partisanos judíos, Zog nit keinmol. Está en idish, idioma que lucha por su supervivencia después del Holocausto. Zog nit keinmol fue escrito a los 21 años de edad por Hirsh Glick, un habitante del gueto de Vilna. El poeta fue fusilado al año siguiente al intentar escapar de un campo de concentración en Estonia.


7) Eretz nehederet - Programa de humor de la TV israelí.



El tercer pilar de mi judaismo es la vida judía contemporánea en la que juega un rol primordial el Estado de Israel, donde habita casi la mitad de los judíos de todo el mundo. La última maravilla es un programa de humor de la televisión israelí, Eretz nehederet. Este show es el Saturday Night Live de Tel Aviv. Destaco cómo en el programa los israelíes se ríen de sí mismos. La sociedad civil israelí es moderna y no hay una visión monolítica sobre los asuntos; lo que hay en abundancia es debate.
 

15 de abril de 2013

BAFICI: Jornada 5.

Dark side of the moon en el Planetario.
Le doy 4 nofumarx sobre 5.

El disco entero de Pink Floyd recibe play mientras sobre el lado interno de la monumental cúpula del planetario se proyectan animaciones estilo VJ que nadie dudaría en el apuro de caratular como "seriamente flasheras". Las ilusiones arrojadas sobre la esfera capturan el alma del menos intrépido de los espectadores y lo conducen a estados profundos de alteración espacio-temporal y de proximidad del conocimiento de la muerte (en lo que tiene de sombras) y de la vida (en su esplendor). Una verdadera experiencia sensorial de esas que dificilmente se olvidan.




Much ado about nothing, de Joss Whedon.
Le doy 5 nofumarx sobre 5

Versión moderna de la comedia de Shakespeare "Mucho ruido y pocas nueces" con hombres de jerarquía y traje, mancebos que fuman porro y autos de vidrios polarizados. Y con la virtud indudable de conservar los textos originales del siglo XVI. La representación, con sus cuerpos y modos contemporáneas, revitaliza las líneas originales, enfrentándonos al significado más contundente y dramático de los versos. Al mismo tiempo quedan expuestas las diferencias de época, especialmente en referencia a los roles femenino/masculino y a los rituales de aparejamiento y reproducción familiar. La película está repleta de humor y a los mejores gags de Shakespeare se suman otros con la huella de Whedon. Imperdible versión de la comedia del escritor inglés más reconocido de todos los tiempos.

14 de abril de 2013

BAFICI: Jornada 3 y 4

Vamps, de A. Heckerling

Le doy 4 y 1/2 nofumarx sobre 5. 



Encantadora comedia de vampiros aggiornada a la era de los dispositivos electrónicos móviles. Las dulces Alicia Silverstone y Kyrsten Ritter interpretan a una suerte de dupla de criaturas soft que eligen no alimentar su sanguínea pasión con sangre humana y en su lugar succionar la de roedores. Para ello asisten a un grupo de autoayuda donde se dan contención junto a otros vampiros igualmente evolucionados. Las chicas conjugan su condición existencial de no-muertos con la forzada vida nocturna de jóvenes modernas inquietas, dedicadas a su imagen y preocupadas por el vestuario y la seducción. 


Es una maravillosa adaptación de la mitología vampírica al formato de una comedia girlish con muy buen humor y cuotas justas de romanticismo, crítica a la hipercomunicación radical  y nostalgia por el pasado. Pero sobre todo, un relato que fluye aceitadamente y parece demostrar la enorme variedad de narrativas que soporta este festival.



War Matador, de Abramson y Faingulernt

Le doy 4 nofumarx sobre 5.


Como el espectador sediento de morbo de una corrida de toros, de manera similar parecen comportarse quienes hacen del avistaje de bombas una modalidad de turismo en la frontera entre Israel y Gaza. Allí van los documentalistas durante la ofensiva israelí del 2009. Los testimonios de los superficiales observadores del espectáculo de la guerra muestran que el conflicto no tienen solución. Son muchos los israelíes que manifiestan a las cámaras que la humillación de los habitantes de Gaza es la única forma de alcanzar un acuerdo que pueda ser aceptado por Israel. Las palabras provienen de un sólo lado y suelen ser radicales e intransigentes tanto en su vertiente secular como religiosa. Del otro lado no hay palabras y sólo se escucha el sonido del bombardeo. Un mensaje sustancial no se deja perder en la conmoción: la guerra no remite sólo al sufrimiento sino también a una (¿incomprensible?) algarabía y regocijo.



A world not ours, de Alam laysa lana

Le doy un 4 nofumarx sobre 5


Un palestino residente actual de Dinamarca, registra sus vacaciones año tras año en un sórdido campo de refugiados libanés. Ese sitio de parias sin nación, era, en su infancia, el mejor lugar posible para vacacionar. Con jazz estilo New Orleans acompañando las imágenes y una narración relajada (contrastando con los pasillos grises y sucios por los que avanza la cámara) Woody Allen no tendría mucho más que agregar. 



Es un documental acertado que muestra con precisión la vida de los palestinos en el exilio, sus dificultades, preocupaciones y deseos. Registra también la brecha generacional, la distancia entre los viejos que guardan la añoranza eterna del retorno y los jóvenes "en cualquiera", desempleados que viven de subsidios de la OLP, enlazados en enfrentamientos de pandillas y devoción por equipos extranjeros durante el Mundial de Fútbol.



Hay un tratamiento por momentos inexistente y por momentos superficial del drama que llevó a los judíos a esa tierra y una única referencia demasiado ligera y desacertada a Yad Vashem y el Holocasuto judío. Quizá ese universo de incomprensión mutua ante los sufrimientos del Otro, sea el que mejor enmarque el conflicto de la región.


12 de abril de 2013

BAFICI 2013: Jornada 2.

 The act of killing, de J. Oppenheimer
Le doy un 3 y 1/2 nofumarx de 5

The act of killing exhibe a un grupo de paramilitares que durante los '60 efectuaron lo que Indonesia cree una hazaña histórica: exterminaron a 2,5 millones de "comunistas" (en realidad llamaban así a cualquier disidente o persona que les cayera mal). Los paramilitares viven el rodaje del documental como un homenaje a su heroismo del pasado y no dudan en teatralizar sus técnicas asesinas.

A lo largo del film referentes de estos grupos repiten una y otra vez que la palabra gangster significa hombre libre y que el matón es aquel que hace las cosas. "Si todos fuésemos empleados estatales, nada sería concretado. Por suerte también hay matones a sueldo"- dice uno de los héroes anticomunistas.

La moraleja que hallé es que la violencia es la continuación de la superficialidad por otros medios: el más brutal asesino exhibe ante la cámara, y con mucho esmero, una colección de delicadas figuras de cristal (al mejor estilo The Glass Menagerie) entre las que el espectador observa una Campanita de Peter Pan.

Vayan a ver The act of killing, pero sepan que le sobran 40 minutos de empalago del realizador.


Call Girl, de M. Marcimain.

Le doy un 5 nofumarx de 5

Call Girl es un thriller con aristas políticas sobre una red de prostitución frecuentada por políticos y personajes encumbrados de Suecia. La película expone el correcto y socialdemócrata discurso público de los políticos suecos contrastado con la secreta perversión en su intimidad. Call Girl muestra la lujuria ambiciosa y la perversión de los poderosos como contracara de la vulnerabilidad de puberes, objetos de la asistencia social del estado y explotadas sexualmentes. El film se basa en un caso real y tiene un guión y un montaje que te aprisionan. Intuyo que Call Girl es la candidata a ganar la Competencia Internacional del BAFICI. Se lo merece.

BAFICI 2013: Jornada 1

El crítico, de Hernán Guerschuny. 
Le doy 2 nofumarx sobre 5.

El crítico es una fallida parodia a la comedia romántica que termina siendo una comedia romántica en toda su dimensión. La protagoniza un buen Rafael Spregelburd haciendo el cliché number one: crítico de cine agrio, escéptico y pobre que se ablanda con el amor de una jovencita. Ella es una regordeta Dolores Fonzi (no tenía el recuerdo de Dolores tan away from anorexia), una dreamy jewish princess ligeramente bohemia y, cinematográficamente, mal construida.

Preparense para un Spregelburd que continúa su papel en El hombre de al lado, con una resemblanza a Filmus y su falta de carismay algo prestado de Woody Allen en Crime and misdemeanors (el cinéfilo detallista sin guita que decide trabajar para su cuñado arrogante).

¿Qué falla en El crítico? Su propuesta de metalenguaje. ¿No se dan cuenta los realizadores que las comedias románticas que ellos parodian también se construyen parodiando algún "modelo" postulado de comedia romántica? En definitiva, El crítico falla porque el metalenguaje no existe y la película postula que sí

5 broken cameras, de Emad Burnat y Guy Davidi
 Le doy 4 y 1/2 nofumarx de 5.


E 5 broken cameras se recorre la historia de una aldea palestina a través de las imágenes caseras compiladas por un campesino y activista. Cinco cámaras dañadas en distintos enfrentamientos con soldados o colonos israelíes, que dan al film todos sus condimento. La película exhibe con crudeza la injusticia de la ocupación militar y con ternura la historia de los hijos creciendo en la aldea

El film lo expone todo: la prepotencia de los colonos, la solidaridad de los activistas israelíes, las vanas decisiones de la Corte. Como si fuera poco, 5 broken cameras reflexiona sobre la presencia constante de la muerte, el lugar de la cámara frente a la violencia, las tácticas de micro-política de los colonos, la connivencia entre las acciones ilegales de los colonos y el ejército...

En definitiva, un testimonio bien logrado en contra de los asentamientos y la ocupación de Cisjordania que cualquiera comprende.

¿Qué resta en 5 broken cameras? Cierta dificultad para correrse del tono solemne oriental y escasa cuota de auto-reflexión. Pero muy bien.

P3NDEJ05,  de Raúl Perrone
Le doy un 2 nofumarx de 5.

La de Perrone es una letárgica novela suburbana en blanco y negro y con intertítulos. Una estética entre Fritz Lang y Gus Van Sant en Paranoid Park, para retratar la vida de pendejos que sólo hacen con su vida skate. P3NDEJ05 es innecesariamente lenta y, aunque consigue el efecto de extrañamiento, nada interesante pasa más que la continua creación de ambiente. Redundante la película, dificil terminar de verla.

19 de febrero de 2013

Django Unchained vs Zero Dark Thirty

Un abismo temático, argumental y estilístico separa a Django Unchained de Zero Dark Thirty (traducida aquí como La noche más oscura). La primera una buddy movie para algunos, western spaghetti para otros, retratando la venganza de un liberto negro en el período más cruel del esclavismo norteamericano. La segunda, un thriller protagonizado por agentes de la CIA sobre la búsqueda y captura de Osama Bin Laden basado, según se advierte al comienzo, en hechos reales y cargado de una previsible polémica sobre la “representación artística de la tortura”. Los films tratan cosas muy distintas; sin embargo, estrenados en Argentina con escasos días de diferencia parecerían participar de un diálogo, como si cada película hubiese sido elaborada para responder a la otra. Las dos obras rodean, sin rozarlos, a los mitos fundacionales de la historia norteamericana y, por lo tanto, cada uno sustenta sin ambages una visión ideológica contrapuesta. 
El núcleo central del enfrentamiento entre Django y Zero Dark Thirty podría resumirse como sigue. A nivel del texto interpretado, Django Unchained dice: "La esclavitud fue efectiva para hacer crecer la riqueza de una nación. Pero está mal". En cambio Zero Dark Thirty dice: “La tortura está mal. Pero fue efectiva para resguardar la seguridad de una nación". El desencuentro postulado entre las películas recuerda a un debate suscitado en la realidad ficcional de Southpark, el pueblo donde transcurre la serie animada con el mismo nombre. La idea de reflotar la antigua bandera del condado que muestra a blancos ahorcando negros, despierta una polémica de orden público. Cuando se consulta a la gente en la calle hay quienes sostienen: “La bandera es racista, pero es tradición”, mientras que otros afirman: “La bandera es tradición, pero es racista”. La moraleja es clara: el orden en que se colocan los argumentos articulados por el “pero” produce la intencionalidad de izquierda o de derecha. La manera en que cada película administra sus “peros” es en definitiva el sesgo que le imprime, el guiño que le hace a la audiencia que requiere necesariamente de identificarse ideológicamente con el film si lo que busca es disfrutarlo. 
Zero Dark Thirty hace su aporte a una polémica norteamericana (de esas que Estados Unidos no puede compartir con el resto del mundo) sobre los casos excepcionales en que estaría justificada la tortura, es decir, los escenarios extremos que habilitarían una “suspensión de las pautas éticas universalmente aceptadas”. Si la tortura fuese la única vía de obtener información para desbaratar un atentado que se cobraría la vida de cientos de civiles, ¿no estaría justificada? ¿no sería inhumano seguir abrazando pruritos éticos abstractos cuando está en juego la vida de inocentes? Como bien dice Zizek, tan sólo formularse esta pregunta habla de un descenso de los estándares éticos de una sociedad. Más sana es la sensación “dogmática” de que la tortura no puede ser siquiera discutida y que la pregunta debe ser rechazada de raíz. 
Zero Dark Thirty abona las anteriores preguntas con sobriedad, sin la excitación triunfal o megalomanía que se observa en otras películas bélicas norteamericanas. La forma en que se presenta el “enhanced interrogation” (interrogatorio intensificado, eufemismo de la CIA para referirse a la tortura) hace que pueda ganar aprobación en círculos liberales, profesionales y educados: el verdugo es un joven de barba, doctorándose en especialidad desconocida, canchero pero sin ser sobrador, que combina agresividad con gestos amistosos hacia los cautivos. Luego es reemplazado en la aplicación de tormentos por Maya, joven hermosa y llamativa que abandona los estereotipos de la feminidad en aras de sus responsabilidades con la patria. ¿Existe un argumento más seductor que tanta juventud, éxito y belleza juntos? Eso la vuelve perturbadora. En Django, por el contrario, es precisamente la indignación frente al tormento el marco en el se muestra una Estados Unidos de abundancia, haciendas prósperas, jardines decimonónicos y dinero hasta para los delincuentes, reposando la clave narrativa en el secreto índice que vincula la prosperidad con el sufrimiento humano organizado.

4 de febrero de 2013

El Padre o Peor - Análisis de "El Gran Pez" (escrito junto a Melanie Faks) - Última parte


         

El acto ético y la perspectiva subjetiva

           El núcleo que articula los reproches de Will es la pregunta por lo Real de la paternidad y la muerte. ¿Qué es ser un padre?. Al mismo tiempo en que su padre está agonizando, él se convertirá en un padre. Como si la película trazase una ilustración nítida del relevo de la función paterna en la sucesión generacional.


            El final de la película da cuenta de una iluminación del personaje de Will que lo conduce a un cambio radical en su posición subjetiva, lo que deja leerse como un acto ético. Un pasaje: del gran pez imaginario, fantasmático, de la palabra vacía, al Gran Pez simbólico, de la palabra plena. El hijo se deshace de la ilusión de la verdad fáctica  y pasa a ser él mismo el cómplice de la historia de Bloom. Dado que la situación final de Edward difería de la escena de muerte en el río de la que tenía certeza, le demanda a su hijo que llene esa brecha con su propia palabra. Will es empujado, en este pedido del padre, a relatar la historia de su muerte, a continuarla. Se trata de un acto ético, en tanto el sujeto se aliena en la universalidad del pacto simbólico con su padre y se vuelve efectivamente libre. Según Zizek la definición lacaniana del acto ético es: “Un acto que alcanza el límite absoluto de la elección obligada primordial y la repite en sentido inverso.” (ZIZEK, 1994:100). La opción de Will  parece ser una variación del tópico lacaniano “le père ou pire”, traduciéndolo, el Padre o peor (o, el padre o “pirar”) es decir la elección obligada de la comunidad, la subordinación a la autoridad del Nombre del Padre. El hecho de que el hijo pueda retomar la palabra del padre, es una metáfora de la asunción de su mandato simbólico, es decir, la posibilidad de ser un eslabón más de la cadena generacional, propia de la comunidad humana. Finalmente se trata del acto ético, de asumir la castración paterna y participar de la universalidad que funda el significante del Nombre del Padre.

A modo de cierre

A lo largo de la película se puede entrever la manera en que Will atraviesa su fantasma como si se tratase de un proceso psicoanalítico. Cuando el padre en su lecho de muerte pronuncia las palabras “Dime, ¿Cómo sucede, cómo me voy?”, Will toma los personajes de la batería significante del padre para completar esa brecha, allí donde transmite una falta, su propia castración y logra ceder la palabra al hijo.
           
           Finalmente no podemos dejar de referirnos, como elementos formales de la película, a una insistencia dentro del mundo alegórico de Tim Burton del tópico de lo especular y a la duplicación. Es otra conexión figurativa entre la película y el psicoanálisis. Hay dos padres y dos hijos (Edward y Will son padres; Will y su propio hijo, son hijos), hay dos esposas (Sandra y Josephine), en la audiencia de circo se muestra a un par de gemelas idénticas y posteriormente cobran relevancia dos mellizas siamesas. La duplicación y el carácter maravilloso de las gemelas es un recurso de Burton para confeccionar un ambiente de asombro verosímil.

Bibliografía
      Freud, S., "Las fantasías histéricas y su relación con la bisexualidad". En Obras    Completas, op.      cit., t. IX.
Freud, S., "A propósito de un caso de neurosis obsesiva" ["Hombre de las ratas"]. En Obras Completas, op. cit., t. X, p 182

Godoy, C., “Conciencia y muerte en la neurosis obsesiva”, en Ancla. Psicoanálisis y Psicopatología, Revista de la Cátedra II de Psicopatología de la UBA, nº 3, 2010, p 96, 97.

Lacan, J., "Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis". En Escritos 1, op. cit., págs. 290-2.

Schejtman, F., “Seminario: Las fantasías perversas de los neuróticos”. En Cizalla del cuerpo y del alma…, op. cit.

Schejtman, F., “Una introducción a los tres registros”. En Psicoanálisis y psiquiatría: encuentros y desencuentros (Temas introductorios a la psicopatología), op. cit.

Zizek, S., Goza tu síntoma! Jacques Lacan dentro y fuera de Holywood, Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1994, p.50, 75, 76, 100

3 de febrero de 2013

El Padre o Peor - Análisis de "El Gran Pez" (escrito junto a Melanie Faks) - PARTE II



La muerte y la obsesión

La muerte está siempre presente en el recorrido vital de Edward, desafiándola y buscando mecanismos para evitarla. El derrotero de Edward parece ser una metáfora de la travesía de un neurótico obsesivo. El dato de color del film es que Edward cree saber, por la premonición de un bruja, cómo sería su muerte. Es decir, la muerte pierde su condición básica, ser lo Real que rehúye toda simbolización, que acontece en el momento incorrecto, parafraseando a Sartre “demasiado antes o demasiado después”[1], nunca en el momento justo. La convicción sobre el momento y forma de su deceso lo vuelve un temerario, que constantemente desafía a la muerte involucrándose en situaciones de riesgo porque cree saber “cómo finalmente ocurrirá”. Saber no es lo mismo que ser-para-la-muerte. “Al escapar a la asunción del ser para la muerte, la cual comporta el verdadero riesgo, el obsesivo queda detenido en una muerte imaginaria que se instala en su vida coagulándola” (GODOY, 2010:96). La escena de la muerte en el río de la que está convencido Edward es la muerte imaginaria propia del obsesivo, que le permite vivir como si la muerte en tanto Real no existiera. El obsesivo vive desconociendo la muerte como contingencia, como posibilidad. Teniendo en cuenta el desdoblamiento subjetivo del obsesivo, en el que se hace testigo alienado y se observa desde el Otro, las historias que lo engrandecen son el ejemplo claro  en que “…el yo queda puesto en escena-incluso en el sentido teatral del término- como un personaje en una situación que él observa, como testigo, desde el lugar del Otro.” (GODOY, 2010:97). El mismo hijo le reprocha a Edward que habla y ostenta de tal manera sobre su pasado como si se satisficiera “escuchándose a sí mismo”, es decir, teniéndose a sí mismo como espectador de su narración. Tan evidente resulta este desdoblamiento en Edward, que finalmente necesita de un Otro que continúe su relato en el punto en que lo dejó, necesita ser relatado por un Otro; aunque este episodio del fin de sus días lo analizaremos mejor en el apartado siguiente.

En varias oportunidades Edward repite la frase: “aún no es la hora, así no es como voy a morir”. Hay un claro ejemplo en que puede notarse la omnipotencia del obsesivo. Unas ramas comienzan a estrujarlo, siente miedo pero repite las palabras: “así no es como voy a morir” y de pronto las ramas lo sueltan. Freud se refiere a la omnipotencia y describe que “en esa creencia se confiesa sinceramente un fragmento de la antigua manía de grandeza de la infancia…” (FREUD, 1980: 182). En el caso del Hombre de las Ratas, éste adquiere el convencimiento de la omnipotencia de su amor y su odio. Edward adquiere un convencimiento sobre su muerte.

Luego de atravesar su recorrido repleto de amenazas y peligros (su encuentro con la bruja, con el gigante, su pasaje por el “camino más corto”, etc), Edward arriba a un pueblo ascético, expulsado de goce, donde todo parece funcionar como un reloj suizo. Puede considerarse como un lugar humano pero a su vez privado de su cualidad humana: no existe el conflicto ni el malestar. El césped es  suave permitiendo que todos lo habiten descalzos, visten ropas claras y por las noches bailan encantados y sonrientes. Parece ser la fantasía purificadora de un obsesivo. El pasaje del camino sucio de amenazas, al pueblo purificado de Spectre, estaría replicando el esquema obsesivo dual de ensuciarse con la caca y luego purificarse.

El derrotero heroico de Edward es un intento de alejar de su mirada el hecho de que el Otro es falto; de que la vida presenta este índice perturbador de desequilibrio. De allí que en repetidas ocasiones asuma la posición obsesiva de la fascinación por el sacrificio. Como dice Zizek: “En su dimensión más fundamental, el sacrificio es un ‘don de reconciliación’ al Otro, destinado a apaciguar su deseo. El sacrificio oculta el abismo del deseo del Otro, más precisamente: oculta la falta, la inconsistencia, la ‘inexistencia’ del Otro que se trasluce en este deseo. El sacrificio es una garantía de que ‘el Otro existe’: de que hay Otro que puede ser apaciguado por medio del sacrificio.” (ZIZEK, 1994: 75-76). Los actos de heroísmo se repiten en la narración de Edward: se sacrifica por sus amigos yendo al encuentro con la bruja, ante el pueblo enfrentando al gigante, ante su amada dejándose maltratar por el Amo(s) –ese era el nombre del circense- y posteriormente dejándose golpear por su contrincante en el amor, etc.


[1] Sorprendentemente, Jennifer, habitante del pueblo de Spectre califica con esta misma frase el arribo de Edward al pueblo: una vez demasiado temprano y la siguiente demasiado tarde.

2 de febrero de 2013

El Padre o Peor - Análisis de "El Gran Pez", escrito con Melanie Faks (PARTE I)



Introducción
            El siguiente trabajo se propone hacer un análisis en tres dimensiones de los personajes del film “El Gran Pez”, Edward Bloom y su hijo Will. En el primer apartado, La ficción como realidad, desarrollaremos el postulado de que en las neurosis la verdad aparece articulada como una ficción abordando el conflicto epistemológico de Will al descreer de los relatos de su padre. En el segundo, La muerte y la obsesión, propondremos hipótesis diagnósticas basándonos en el relato de Edward, sobre el lugar de lo Real en la neurosis obsesiva. Finalmente, en el último apartado El acto ético y la perspectiva subjetiva, nos referiremos al cambio de posición que puede pesquisarse en Will hacia el final del film.


La ficción como realidad
            A lo largo de la película se avanza sobre un conflicto de un hijo con su padre. Will, luego de 3 años distanciado, se re-encuentra con Edward Bloom, su padre, en su lecho de muerte. El espectador es testigo del malestar de Will con su progenitor. Le reprocha no haberle contado nunca la “verdad” de los acontecimientos de su vida. El joven muestra un apego a la objetividad, a la creencia de una realidad fáctica que puede ser captada en un relato sin distorsiones. Will le demanda a Edward que deje de mentirle y subestimarlo con historias de ficción. “Éramos dos extraños que nos conocíamos muy bien. Yo no tenía nada de él ni él nada de mí”, es el pasaje que ilustra este conflicto. Se puede conjeturar que la elección vocacional de Will por el periodismo viene en el lugar de la ansiedad que le generan los relatos ficcionales de su padre; el periodista intenta captar en sus crónicas “los hechos tal cual ocurrieron”.
            Lo que expone la película es uno de los tópicos freudianos luego retomados por Lacan sobre la fantasía neurótica: la realidad está articulada como una ficción. Aun si los acontecimientos narrados por el padre no hubieran efectivamente ocurrido, el desempeño del papel heroico que se intuye en el relato del padre dan cuenta de una verdad subjetiva; mediante la insistencia en la “máscara” (es decir, la pretensión, el artificio) el padre puede alcanzar una posición subjetiva más auténtica que lo que significaría el gesto de arrojar la máscara y mostrar un solamente postulado, “rostro verdadero”. Como lo plantea Zizek: “…una máscara no es nunca “sólo una máscara”, dado que determina el lugar real que ocupamos en la red simbólica intersubjetiva; lo que es efectivamente falso y nulo es nuestra “distancia interior” respecto de la máscara que usamos, nuestro “verdadero yo” oculto bajo ella”. (ZIZEK, 1994: 50). En ese sentido la falsedad (en cuanto posición subjetiva) está más del lado de Will que de su padre: siendo que el joven postula una esencia interior, un “verdadero yo” que el padre conservaría oculto, que no está ya representado en la posición performartiva de la ficción.
            Freud ha sostenido en relación a las histéricas que sus mentiras, ficciones y exageraciones son formas en que se expone su verdad subjetiva. Es decir, la verdad es expresada en la trama de una ficción. Big Fish presta su cuerpo para ser metáfora de este tópico psicoanalítico. De la misma manera, lo que importa de un sueño, no es el sueño mismo sino el relato que se hace de él, la resignificación que hace el paciente en el transcurso de la sesión analítica. En la carta 69 Freud sostiene: “Ya no creo más en mis neuróticas”, dejando de prestar atención a la verdad o no de los hechos relatados sino a la forma en que son actualizados por el sujeto. La importancia de esta carta reside en que se puede ubicar a la fantasía como el intento neurótico de llevar al padre al lugar de la causa. Con la elaboración de Lacan de la metáfora paterna, se puede ver cómo el significante del Nombre del Padre interpreta al deseo insensato materno como deseo de falo. La interpretación es fálica. Del agujero presente desde el origen hay una fantasía que aporta una significación remediando ese agujero; esa significación en todos los casos es paterna. Es por eso que siempre se lleva al padre en lugar de la causa de las neurosis.
            En segundo lugar, la ficción como realidad se vislumbra en la versión que Will se hace del padre. De chico y adolescente Will estaba fascinado por la grandeza de su papá; él era el Gran pez, un ser superior, increíble, maravilloso, completo. Sólo posteriormente empieza a desilusionarse, el padre comienza a “fallarle”, es decir, a mostrar fallas para la mirada del hijo. Ni bien comienza a ver lo incompleto de su padre, necesita (fantasmáticamente) taponar esta falla. Construye entonces una versión hacia el padre para completar su falta. Su apego a la verdad objetiva, expresada en el oficio del periodista, es una respuesta a su versión del padre. Sus reproches, sus quejas, son del orden de lo imaginario, en cuanto esta respuesta fantasmática rellena el vacío en pleno Otro. Los neuróticos obsesivos tienen especial inclinación por postular un Otro completo, no barrado, que preste consistencia a su experiencia subjetiva.

28 de diciembre de 2012

Cómo se siente salir con una neoliberal



Una enseñanza imborrable de la carrera de sociología, la primera de indubitable cuño marxista, es que la clase dominante presenta como intereses generales de la sociedad lo que en realidad son sus intereses particulares de clase. Esta afirmación me generó incredulidad al principio, no porque no me pareciera brillante. Pero veía que los burgueses ocupaban su tiempo exclusivamente en  negocios con algún grado de ilegalidad  (bien porque evadiesen impuestos o porque tuviesen a sus empleados en negro o porque violasen legislación laboral) de manera irreflexiva e incapaces de esbozar una visión consistente de sociedad, más allá de repetir con el televisor fórmulas de xenofobia y desprecio por los pobres. Entonces la pregunta volvía una y otra vez a mi cabeza. ¿Son estos nabos de chomba Lacoste y zapatos náuticos capaces de sostener no sólo una ideología, sino la ideología hegemónica, el pensamiento que impregna a la totalidad social y tiñe con su color al espíritu de la época? Todas estas dudas se disipan cuando conocés a una periodista económica chilena, una vocera de la elite social a la que pertenece, quien detenta una visión orgánica y acabada del mundo y del lugar que su clase social ocupa en él. Yo no sólo la conocí, sino que salí con ella por varios meses.

Por supuesto, que esa visión orgánica y compacta no se constituye sino por el mantenimiento de cierta opacidad, cierto velo de desconocimiento que se vuelve necesario y que asegura la inmersión de la jovencita chilena en el cálido nido de su elite social. Así fue como un día me preguntó lo siguiente: dado que la UBA es gratuita, por qué había gente que simultáneamente estudiaba y trabajaba. “Qué ingenua sos a veces” – contesté. Pero no era ingenuidad.

Soy una persona tolerante y de ninguna manera permitiría que una diferencia ideológica interfiera en mis relaciones personales. El presente en que grupos de amigos se dividen por filiaciones y simpatías políticas, puede romperme un poco los huevos. Nunca me molestó el pensamiento de mi ex. A ella, con pasión militante, sí le molestó el mío. Pero repito: a mí no me perturbó el suyo, aun habiendo escuchado cosas asombrosas, que estremecerían un oído democrático y sensible. Recibir con su tonada chilena que “uno de los valores fundamentales en la vida (sic) es la propiedad privada y que ésta se halla antes que cualquier ley porque la ley se puede equivocar”, es un poco fuerte para cualquier sensibilidad y condujo a que me sintiera pasándole jabón por la espalda al Tata Pinochet. Quizá, como “valor fundamental de la vida” la propiedad privada viene bastante después de la justicia, la diversidad, el conocimiento o incluso un meloso “amor”, que hubiera esperado en la cabecera de la lista de principios universales. Pero me contentaba con que no hubiera afirmado el trío clásico “propiedad, Dios y Patria”, que su tradición más bien nominalista y anglosajona le hubiera atragantado en la boca.

Créanme: era inútil explicarle a mi ex una y otra vez que nuestro sistema legal (de clara tradición LIBERAL) afirma que el derecho a la propiedad, como cualquier otro derecho, es limitado. Ya que, como sostiene por primera vez un fallo de la Corte Suprema de 1922 (de clara tradición LIBERAL): “Un derecho ilimitado sería una concepción antisocial. La reglamentación o limitación del ejercicio de los derechos individuales es una necesidad derivada de la convivencia social. Reglamentar un derecho es limitarlo, es hacerlo compatible con el derecho de los demás dentro de la comunidad y con los intereses superiores de esta última” (Fallo Ercolano c. Lanteri de Renshaw, 1922). Claro, los liberales de en serio, los que tuvieron sobre sus hombros la responsabilidad de consolidar un Estado nacional, creían en la existencia de un “interés superior de la comunidad”. Los liberales de ahora (es decir, los neoliberales) embriagados en su confianza ciega en el individuo niegan la existencia de un "bien común" hasta hundirnos en la disolución casi total de la noción de tejido social, comunidad o colectivo. A las pruebas me remito.

En un debate sobre cuán deseables son los barrios cerrados, sin siquiera referirme a la exclusión y fragmentación social a la que contribuyen, me limité a decir: “los barrios cerrados suelen privatizar vías públicas y de esta manera restringen la libertad de circulación que nuestra (liberal) Constitución consagra en su artículo 14. Como defensora de las libertades individuales, esta situación debería preocuparte”. El debate siguió de la siguiente manera: “La libertad de circulación no es una libertad individual” – me dijo en chileno, “Sí, lo es”, “No lo es. Es un atributo de la comunidad”, “La posibilidad de circular por vías públicas es una libertad individual. No viste que cuando los piqueteros cortan una ruta, los medios salen a decir que se están violando libertades individuales constitucionales”, “Bueno, pero no es lo mismo piqueteros que cortan la 9 de julio en el centro de la ciudad que vecinos de un barrio cerrado que se ponen de acuerdo para cerrar calles en los suburbios, cuando lo hacen por seguridad”. Poco lo importó que los piqueteros cortasen la calle de forma transitoria y ejerciendo un derecho a la protesta que debe ser armonizado. De cualquier manera le parecía más válido que habitantes de complejos privados cerrasen de forma permanente vías públicas para defender su estilo de vida, "el que pagan con su dinero, que se ganaron con esfuerzo y pueden usar como quieran". Así aclaré una intuición sobre los neoliberales: cuando defienden las libertades individuales, la única que realmente les importa y no están dispuestos a transigir es la libertad de mercado. La libertad de circulación perfectamente puede negociarse, entregarse sin más, si lo requiere la búsqueda de seguridad de un grupo privilegiado.

En esos meses no he podido desconectar mi juicio crítico y he escuchado cosas insólitas. La tradición marxista suele denominar "clase productiva" a la clase trabajadora. En principio, es su fuerza de trabajo, contratada por los propietarios, la que transforma la materia y genera valor. Fue sorprendente comprobar que mi ex llamaba “clase productiva” a la clase empresaria, sin duda desde alguna lógica extorsiva del “job creating”. Se explica entonces que las políticas tengan que orientarse a este sector, antes que proteger a sectores vulnerables de la población, quienes sólo podrán albergar la esperanza de preservar su existencia física en el mundo en la medida en que los “dadores de trabajo” se sientan lo suficientemente cómodos en él.

Es sorprendente oír con firmeza de una boca por debajo de los 50 años de edad que el Estado argentino debería arriesgar la salud de su población desconociendo legislación ambiental para que los capitales nos elijan para invertir. Podría haber dicho simplemente "abrir el ano" y me hubiera quedado claro. También sorprende enterarse que la ley de Accidentes de Trabajo, que no escatima en desatención hacia personas mutiladas en sus puestos laborales, es un tema menor de la economía (casi despreciable para el tipo de economía que ella tiene en la cabeza) o que la expresión de los desorientados caceroleros del 8N tiene más valor que una manifestación sindical porque en la primera se lucha por la “libertad”, mientras que en la segunda sólo por una causa mezquina como es el aumento de sueldos y la mejora de condiciones de trabajo. La multiplicación de periodistas agredidos en el 8N no pareció conmoverla ya que “la mayoría de los participantes no agredieron”. Seguramente en la Kristallnacht la mayoría de los alemanes no salieron a romper viviendas de judíos, y eso no me hubiera ungido de tranquilidad.

Y obviamente mi ex no se abstuvo de caracterizar al gobierno de CFK como “régimen autoritario”, etiqueta que no sería refrendada por ningún cientista social creíble, y que reservarían en cambio para Hitler, Mussolini, Franco, o el representante del liberalismo económico, Pinochet.

Pero no sería el único punto en que mi ex desafiaría a todas las corrientes sociológicas juntas. Con la liviandad que caracterizaba su tratamiento de temas sensibles, arrojó "el lugar que cada persona ocupa en la jerarquía social es el resultado directo de sus capacidades". Habría que aceptar entonces que un cartonero es alguien que demostró su completa inutilidad en la dirección de empresas y encontró en el revolver la basura y eludir las ratas una actividad que se ajusta a sus skills y expertise.

Rápidamente lo entendí todo. No por nada Chile es al liberalismo lo que Norcorea es al socialismo, es decir, una desviación brutal, perversa y desmesurada de ideales válidos. Como bien dice la filósofa liberal Beatriz Sarlo en el liberal periódico La Nación: “Hoy, en cualquier lugar del mundo, afirmar la primacía absoluta de los derechos individuales (“yo hago lo que quiero con lo mío”) es una versión patética y arcaica de lo que se cree liberalismo”. Y lo dice una liberal de pura cepa.

21 de diciembre de 2012

Ser transparente - Episodio Final



 EPISODIO FINAL

Al caer el sol, Etienne empezó a considerar que Parque Lezama no era entonces un sitio agradable para permanecer sola. Volvió al hostel en colectivo, en 29, la única línea de su conocimiento que la acercaría a su destino.

Al retornar a la habitación, lo encontró a Agnan recostado en el mismo sitio en que lo había abandonado, todavía con la ropa de aquella jornada.   

-          No me puedo dormir, amor.
-          Estuviste durmiendo toda la tarde
-          No, no estuve durmiendo. No lo conseguí. Estuve recostado.
-          ¿Nos vamos a quedar acá toda a noche?
-          Mirá, si necesitás salir me parece muy bien que lo hagas. Yo necesito quedarme, no me siento como para salir. Pero no tengo problemas con que vos salgas por tu cuenta.
-          Ya salí sin vos. Estuve toda la tarde afuera sola. Y no quisiera volver a hacerlo.
-          ¿Hay algo que te ponga mal?

Etienne se desvistió. Sacó una remera amplia y larga de su valija que usaba a modo de pijama. Se acomodó en el lado izquierdo de la cama y se dispuso a dormir. Era una noche muy pesada y húmeda. La muchacha advirtió que la ventana había quedado abierta, motivo por el cual la habitación se había plagado de mosquitos. Agnan agradeció para sus adentros que su novia se hubiese percatado y la hubiese cerrado. Sin embargo, no fue suficiente para traerle paz. Los retorcijones en el estómago asediaban a Agnan como ocupantes de un lugar abandonado, y operaban de forma coordinada con los mosquitos, esas Erinias de climas cálidos. Agnan se sacudía molesto entre las sábanas, incómodo en cuanta posición improvisase, imposibilitado de poner freno a ese castigo sostenido que le propiciaba la naturaleza, la propia y la del mundo exterior. Era un cuadro infernal. La escena era acompañada por el ruido mecánico que hacía el ventilador al cambiar su orientación. Atrás de ese sonido sistemático se agazapaba un silencio desgarrador, lleno de calor y de hastío. Entonces, fue sorprendido por un movimiento furioso de su novia, que se incorporó y sentó súbitamente, para impactarlo con sus palabras.

-          Dejá de hacer eso! Te estás masturbando!
-          ¿Qué? ¿Estás loca?
-          No me digas loca, imbécil. Sos un asqueroso, andá a masturbarte al baño.
-          ¿Pero qué estás diciendo? ¿No te das cuenta que me siento mal, que tengo dolor de estómago, que hace un calor insoportable? ¿Qué ganas puedo tener de masturbarme?
-          Vi cómo te movías. ¿Te creés que soy estúpida?
-          Me movía porque estoy molesto. Porque no encuentro la manera de cubrirme con la sábana para evitar a los mosquitos.
-          Sos un imbécil! No vas a pretender seriamente que me crea esa estupidez. Andá a tocarte al inodoro.
-          Me siento mal, nena! ¿No te entra en la cabeza que me siento mal?

Etienne se bajó de la cama con un movimiento violento que desplazó las sábanas de su sitio. Salió despedida para el baño. Agnan, agitado, retomó sus inútiles esfuerzos por dormirse.