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22 de mayo de 2011

Freud, compilador de chistes judíos


Como nos pasa a todos, el primer evento que contacta a Freud con la comunidad judía es su circunsición. Este chiste con el que suelo abrir mis monólogos sobre judaísmo es una expresión de la fatalidad involucrada en la existencia: nuestro lugar en el mundo ya está delimitado antes de que lleguemos a él. Y apenas nacemos, este destino parcial es impreso en nuestro cuerpo. Pero la circunsición es también la marca impiadosa del cruel Padre de la Horda sobre el niño desvalido. Es una cuestión que ha sido suficientemente elaborada por Freud; en la mitología individual, la travesía consiste en escapar a la arbitrariedad del padre, enfrentarlo y, tal como Edipo, matar al padre omnipotente para que éste persista como nombre, como ley.

La circunsición es también una alianza, un recordatorio, que sustituye a un episodio que como ningún otro da cuenta de la arbitrariedad del padre: el sacrificio de Isaac. El final que imagina Woody Allen lo vuelve un verdadero paso de comedia, con el Todopoderoso recriminándole a Abraham: “Yo te digo en broma que sacrifiques a Isaac y tu corres en seguida a hacerlo. No tienes ni un poco de sentido del humor. Parece mentira”.

El padre de Sigmund, Jacob Freud, era un judío ortodoxo de la rama del jasidismo. Sin embargo, Freud creció apartado de la observancia religiosa, entre seculares. Su interés por el judaísmo tenía un cariz cultural y hasta científico. La pregunta por la identidad y la pertenencia estuvieron, sin embargo, siempre abiertas. Así lo expone él mismo: “Puedo decir que estoy tan apartado de la religión judía como de todas las demás religiones; o sea, tienen para mí gran significación como tema de interés científico, pero no participo afectivamente en ellas. En cambio, siempre he tenido un fuerte sentimiento de pertenencia a mi pueblo y lo he alentado también en mis hijos. Todos nosotros nos hemos mantenido dentro de la confesión judía…” (publicada en Jüdische Presszentrale Zürich, 26/02/1925)

Freud era un judío vienés secular y de mentalidad cientificista, en una época en que los judíos estaban bien integrados a los círculos profesionales. Muchos de ellos renegaban o preferían olvidar su condición. El pionero del psicoanálisis era un judío de las fronteras, con un pie adentro y otro afuera, y sin saber bien de qué. Así lo expone en un chascarrillo que es relatado por Theodor Reik. Cuando la oficina de impuestos de Viena le envía una nota sugiriéndole que quizá no había declarado todos sus ingresos, ya que su fama iba más allá de las fronteras de Austria, Freud responde: “Precisamente, fuera de las fronteras de Austria es donde empieza”. El interés por pensar el adentro y el afuera queda bien retratado en la última obra del psicoanalista, Moisés y la religión monoteísta. Su postulado, nunca bien demostrado científicamente, parece otra notable muestra de humor judío: Moisés no sería hebreo sino egipcio, no sólo extranjero sino incluso de la nación opresora. Pero el pueblo judío, ante la ausencia de liderazgo, lo adoptó como dirigente de cualquier manera.

Quedándonos en la cuestión del humor, es sorprendente la enorme cualidad de Sigmund Freud de extraer aprendizajes psicoanalíticos del humor judío. Gran parte de los relatos que aparecen compilados en El chiste y su relación con el inconciente pertenecen a la tradición folklórica judía y son empleados por Freud para exponer mecanismos primarios, propios del sistema inconciente. Por ejemplo, el chiste del diálogo entre una idishe mame y su hijo: “Para que me mientes diciendo que vas a Cracovia para ocultar que vas a Varsovia si realmente vas a Cracovia”. El chiste es posteriormente retomado por Lacan y sus discípulos para exhibir un aspecto propio de la identidad: ésta siempre entraña un doble reflejo especulativo en que queda perdida la esencia, el aspecto nouménico tras el fenoménico. El velo no funciona ocultando un objeto más profundo sino la ausencia misma de profundidad. Otro de los cuentos empleados por Freud para exponer que no existe negación en el inconciente es el de los judíos y la vasija: uno le presta a otro una vasija y éste se la devuelve rajada; el acusado se defiende: “en primer lugar no te devolví la vasija rajada, en segundo lugar ya estaba rajada cuando me la prestaste y en tercer lugar, nunca me prestaste ninguna vasija”. En el inconciente no hay valor de coherencia y ese criterio sólo puede estar resguardado por algún principio externo, el principio de realidad. Pero sin adentrarnos en aspectos teóricos, la inclinación de Freud por estudiar los mecanismos inconcientes en chistes, muchos de los cuales forman parte del acervo cultural judío, hablan sin dudas de la conexión de Freud con su identidad. Esto nos permite afirmar a Freud como un brillante compilador de humor judío.

3 de mayo de 2011

Por qué las fantasías sobre la muerte de Osama son tan perversas como el mismo Osama.


Un profesor de la cátedra Sociología General de la UBA afirmaba que antes que explicar la oscura trama que condujo a la muerte de Alfredo Yabrán, la tarea de la sociología consistía en reflexionar sobre el escepticismo que había despertado el hecho en la población: eran muchos quienes dudaban de que Yabrán efectivamente estuviese muerto. Esto permitía leer una característica de la sociedad argentina, su incredulidad frente a los eventos que involucran a las cúspides del poder, al punto de reemplazar la sustancialidad de una noticia por una intrincada teoría conspirativa.

Una vez más, la recepción de la noticia de la muerte de Osama Bin Laden por la opinión pública merece una reflexión. Para eso permítanme señalar 3 fenómenos distinguibles en dicha repercusión:

1) Incredulidad y aliento a las teorías conspirativas. Las teorías de la conspiración son fantasías de circulación social que permiten condensar y articular un conjunto de creencias populares que, a simple vista, son contradictorias entre sí. Pero la existencia de una contradicción importa poco en el marco de una teoría conspirativa. ¿Cómo compatibilizar, si no, la idea de que Bin Laden continúa vivo (y su supuesta muerte es sólo una operación publicitaria para prestigiar a Obama) con la idea de que Bin Laden nunca existió? ¿Cómo conciliar la idea de que Bin Laden es un líder financiado y entrenado por la CIA, con la idea que Bin Laden nunca fue una persona física sino una ilusión pergeñada por el gobierno de EEUU? ¿Cómo compatibilizar la sospecha sobre la alianza estratégica entre los EEUU y el líder integrista, con las acusaciones de que la omnipotencia de EEUU acabó con Osama brutalmente, sin ofrecerle la garantía del debido proceso? Como se observa, en las fantasías paranoicas de orden público, al igual que en los sueños descriptos por Freud, no existe la contradicción. La fantasía social explica la realidad al modo del chiste de los judíos y la vasija: uno le presta a otro una vasija y éste se la devuelve rajada; el acusado se defiende: “en primer lugar no te devolví la vasija rajada, en segundo lugar ya estaba rajada cuando me la prestaste y en tercer lugar, nunca me prestaste ninguna vasija”.

Las teorías conspirativas suelen reforzar la idea de que tras la realidad evidente opera un agente todopoderoso, el que controla los hilos de los acontecimientos desde las penumbras. Este modo de argumentación, peligroso por cierto, es fácilmente aceptado por el público masivo, pues los caóticos y complejos resultados de la interacción social son simplificados en la atribución de la responsabilidad a un agente omnipotente.

2) La exaltación de los aspectos más instintivos y primitivos de la humanidad. Le Bon, uno de los primeros psicólogos en estudiar el comportamiento de las masas, señalaba que “por el mero hecho de integrarse en una multitud, el individuo adquiere un sentimiento de poder invencible, que hace que la muchedumbre se vuelva más primitiva y menos sujeta al control ejercido por la conciencia o por el temor al castigo”. Freud posteriormente cuestionó esta idea. No obstante, aunque el principio de Le Bon no sea infalible, algo de su funcionamiento pudo evidenciarse en la multitud que salió a las calles de New York a celebrar un asesinato, exhibiendo el rostro primitivo e irreflexivo de la masa. Es difícil pensar que quien condena un ataque terrorista partiendo de la defensa incondicional de la vida humana, pueda alegrarse por la muerte del perpetrador. ¿Esa misma multitud satisfecha también cree en la garantía del debido proceso, en el derecho a la defensa del que gozan incluso los criminales más siniestros? ¿Es posible negar que el derecho a la defensa en juicio emana de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el único marco valorativo desde el que los ataques del 11-S pueden ser inexorablemente condenados, sin ninguna otra consideración? ¿La exaltación de la venganza clandestina no es, finalmente, una aprobación de una guerra sucia en que cualquier conducta es esperable? Como ocurría con las justificaciones místicas de la guerra lanzadas por G.W.Bush, nos encontramos nuevamente frente a una “suspensión religiosa de la ética”, en que la adhesión a una Causa (por ejemplo, la seguridad, la democracia o la libertad) abre un estado de excepción en relación a las pautas éticas comúnmente aceptadas por el occidente moderno. No nos debería sorprender: desde el año 2001 se debate públicamente en Estados Unidos acerca de los casos en que la tortura estaría justificada. La celebración del asesinato de Osama Bin Laden parecería demostrar que para ciertos sectores de la sociedad norteamericana aquél debate ya está saldado.

3) La referencia a imágenes que son patrimonio de la memoria colectiva argentina. Una operación clandestina y silenciosa en el refugio de un supuesto terrorista (esta condición no fue probada por ningún Tribunal); el líder abatido en un supuesto combate, su cuerpo desaparecido y arrojado al mar desde un avión, la intervención militar norteamericana; ¿no son todas imágenes que remiten a nuestro acervo histórico más reciente? ¿No se involucran de alguna manera con la sensibilidad de los argentinos, haciendo que, de manera conciente o inconciente, muchos perciban a Bin Laden como una víctima? No es raro que ciertos sectores de la izquierda se concentren en la condena de Barack Obama y tengan pocas palabras para referirse a Osama. Osama es sin duda un tema espinoso, que preferirían no tocar, pues señala sus contradicciones más íntimas: la contradicción entre la justificación o comprensión de los movimientos que se reconocen anti-imperialistas, y la comprobación del salvajismo que muchos de estos movimientos son capaces de desplegar.

25 de abril de 2011

Teléfono para 6,7,8: se llama capitalismo.


Muchas personas suelen cuestionar a 6,7,8 por reducir los argumentos del adversario y distorsionar el verdadero significado de su mensaje mediante el carácter manipulativo de la operación de edición. Se presenta a 6,7,8 como una voz monolítica que simplifica la multiplicidad de opiniones y que no exhibe el “whole picture” que enmarca a un debate. Sin embargo, no tengo nada para decir de los puntos anteriores (propios de la toma de postura en el contexto televisisvo) sino que lo cuestionable se encuentra en otro lado, a saber: aunque uno puede acordar con muchos de los enunciados presentados en el programa, el problema es que los panelistas no llevan sus razonamientos hasta sus últimas consecuencias. Es decir, en el análisis de 6,7,8 habría que aplicar el procedimiento que Adorno denomina “crítica ideológica”, consistente en confrontar la idea con su realización. Esto es lo que comentaré a continuación:
1) 6,7,8 no lleva los razonamientos hasta sus últimas consecuencias: tomemos una de las consignas más trilladas de 6,7,8: “Una corporación mediática privilegia sus intereses económicos particulares por encima del interés general de la comunidad de recibir información de calidad”. La afirmación describe a las empresas privadas de todos los rubros y no sólo a aquellas dedicadas a la comunicación. En una economía capitalista las empresas se rigen, en primer término, por la búsqueda de rentabilidad. El interés social no ingresa en el cálculo económico o constituye sólo una variable marginal ¿Acaso las empresas mineras (de las que el programa no tiene nada para decir) no colocan el lucro por encima del interés de la comunidad cuando, con su explotación masiva y sucia, contaminan las aguas, el aire, los suelos, afectan la salud de las poblaciones aledañas etc.? ¿Acaso la industria alimenticia no ha logrado mediante el empleo de plaguicidas químicos duplicar la incidencia de cáncer y enfermedades crónicas de los consumidores en los últimos 30 años (es decir, en el período en que creció exponencialmente la industrialización de los alimentos)? ¿Acaso la industria metalúrgica no ha sido señalada por envenenar la sangre de sus empleados con plomo y otros metales, conduciendo a enfermedades como el saturnismo? ¿Acaso la industria textil no está a la vanguardia en la utilización de trabajadores semi-esclavos o esclavos en los países periféricos? Ergo, lo que 6,7,8 señala para las empresas enemistadas con el gobierno nacional es válido para la totalidad de las empresas, porque es un rasgo intrínseco al funcionamiento del capital y su reproducción. De aquí podemos concluir el segundo punto:
2) La crítica debería extenderse más allá de las alianzas y disputas coyunturales que el gobierno nacional tenga con los agentes económicos. Es importante pasar de un cuestionamiento de las conductas particulares de los agentes en cuestión, a un análisis crítico del sistema como tal. Esto nos lleva al siguiente punto:
3) 6,7,8 moraliza y personaliza conflictos económicos y sociales que deberían ser explicados estructuralmente. El programa suele explicar las conductas de “la corpo” por ciertos atributos reprobables en la personalidad e ideología de sus líderes, según los panelistas, perversos, mal intencionados, mentirosos, autoritarios, anti-democráticos y con una trayectoria tan oscura como sus ideologías. Lo que se debe decir es que, independientemente de que haya empresarios que sean maléficos y empresarios que sean sensibles y tiernos, el sistema capitalista no requiere de personalidades perversas para hacer funcionar su implacable y destructivo mecanismo. Esta es una de las grandes enseñanzas de Hanna Arendt con su concepto de “banalidad del mal”, construido en relación a la figura de Adolf Eichmann. La autora sostiene que, a diferencia de lo que muestra el sentido común, la brutal maquinaria de la muerte industrializada del régimen nazi se sostenía en la labor cotidiana y desapasionada de opacos funcionarios burocráticos que se percibían a sí mismos como meros instrumentadores de la racionalidad y eficacia técnica. El señalamiento de Arendt nos conduce a prestar atención a la red de relaciones sociales y no a las personas que coyunturalmente ocupan los espacios que aquella delimita.
4) Al concentrarse en la prosperidad del país atribuida al gobierno nacional, 6,7,8 es capaz de celebrar hitos del avance del consumo que, bien observados, significan una calamidad para la calidad de vida de la comunidad. Por ejemplo, ¿a qué persona sensata puede producir felicidad que continúe creciendo la industria automotriz y, con ella, el parque automotor? Para 6,7,8 es una buena noticia. A riesgo de repetir los puntos sobre los que han insistido Osvaldo Bayer y Eduardo Galeano, el automóvil lacera con su violencia el espacio urbano, siendo de las primeras causas de muerte del país, produciendo lesiones gravísimas, discapacidades, contaminación gaseosa y sonora, jerarquizando el tránsito entre los que tienen auto y los que no, vulnerando el derecho de peatones y ciclistas y, en otro orden, alimentando la cruel industria del petróleo y las guerras que por ella se desatan. El auto no nos permite imaginar modalidades más saludables de transportarnos en el espacio urbano (con dispositivos que ya están en uso, como la bicicleta u otros sustentables) ¿Quién se puede alegrar con la expansión del automóvil? No hay que olvidar que los indicadores que resultan favorables para un gobierno en el marco de la economía capitalista, pueden no ser otra cosa que indicadores solamente favorables a la economía capitalista, pero lastimosos para la humanidad en su conjunto.
5) 6,7,8 sostiene una polarización entre el Estado y el sector privado que la realidad desmiente. Muchas expresiones fuertemente politizadas de la sociedad civil señalan que es posible construir una comunidad más libre en espacios alternativos que se sustraen tanto de la lógica mercantil como de la regulación del Estado (o, para ser más precisos, que entran en “negociaciones” tanto con intereses particulares como con la autoridad pública, pero protegiendo su autonomía básica). Estos espacios suelen ser ejemplares por las relaciones sociales que se desarrollan en su interior: horizontales, no jerárquicas, asamblearias o reticulares, ajenas al principio de la autoridad y disciplina, con derecho al disenso y búsqueda de consenso. Algunos casos ilustrativos son: las asambleas barriales que tuvieron su furor en el 2002, la FLIA (Feria del Libro Independiente y Alternativa) donde se reúnen escritores que no tienen lugar en las editoriales mainstream, los grupos artísticos que recuperan edificios abandonados para ponerlos a funcionar como centros culturales comunitarios, los grupos a favor del software libre y el “open source”, el movimiento Copy Left y quienes que se resisten a la propiedad intelectual, las iniciativas por los derechos de los ciclistas y modos más saludables de ocupar el espacio urbano, tales como aquellas de la Masa Crítica, los grupos de mujeres que autogestivamente producen material informativo sobre métodos anticonceptivos y aborto seguro, y muchos otros. Estos colectivos, con sus diferencias, parecen atravesados por una misma consigna: no esperes ninguna legitimidad de la industria o del Estado: hacelo! Es en estos grupos donde se vislumbra la utopía que, tarde o temprano, devendrá futuro. El porvenir está aquí y celebro cada vez que el parlamento acompaña estos procesos. Aunque, la mayoría de las veces, las iniciativas verdaderamente radicales suelen tener una expresión testimonial en el ámbito parlamentario.

2 de abril de 2011

El sr. V participa por una aspiradora



V. tenía respuestas para todo.

- Elijo…Guerra por 400

-Guerra por 400 entonces. Aquí vamos…Explique las razones por las que se desencadena una guerra

-Bueee…estee… la Guerra Moderna es un fenómeno propio del sistema de producción capitalista que debe enfrentar la amenaza de la superproducción destruyendo y reconstruyendo parte de su producción. Así como también la misma infraestructura del sistema productivo, rutas, fábricas, comunicaciones. Eliminando así el riesgo de una crisis de sobre-oferta que podría marcar el colapso del sistema, tal como la crisis de superproducción de 1930 puso en jaque a la economía mundial. A su vez los gobiernos se deshacen de su población juvenil marginal convirtiéndolos en soldados y disminuyen así las elevadas cifras de desocupación, subsidios por desempleo, delito, etc.

- La respuesta essssss…CORRECTA!!! Parece que nadie lo detiene en su camino a la final. ¿Con qué desea continuar, señor V.?

- Bueno. Creo que…elijo Trabajo por 500.

- A ver…a ver…explique por qué todo trabajo a sueldo constituye una forma de explotación

Sí...sí...bueno. Por empezar tenemos la ‘extorsión de la plusvalía’, esto es, el valor que genera el trabajo y que es generado por los trabajadores, porque incluso la maquinaria no es más que trabajo incorporado, es expropiado continuamente por el patrón. Luego de que se le expropie esta ganancia, al trabajador se le otorga un salario, definido como el valor necesario para el mantenimiento de la fuerza de trabajo y su reproducción, para que la clase trabajadora se perpetúe, tal como sucede con el mantenimiento de la maquinaria...

- La respues...

- Un momento...no he terminado aún. Existe otro elemento de explotación: la disciplina. Esto significa que el cuerpo del trabajador es ajustado a los ritmos que impone la maquinaria, la línea de ensamble o los tiempos de elaboración; o sea, el patrón que se adueña del cuerpo del trabajador y lo utiliza a su conveniencia, sacando el mayor provecho de las capacidades orgánicas a través de operar sobre los espacios físicos de producción y los diseños de la maquinaria, las posturas, la velocidad, la repetición...haciendo entonces de la labor del trabajador una maniobra alienante y vacía.

- Creo, señor V., que no podría ser más....CORRECTO. Joven, usted ha marcado cifras únicas en este programa. Ha agotado todas las columnas: Familia y dominación; Estudiantes y empleados administrativos; Televisión y Ku Kux Clan; Fútbol, modelos y gestión de residuos...Queda un solo cuestionario por completar: Carreras y profesiones

- Pe...pero, pensé que ya había acabado ese temario...

-No, no, no. Aún queda una pregunta. Se la leo...

- No estoy seguro de que...

- Aquí va: ¿qué es lo que...? Preste atención...¿qué es lo que hace un...sociólogo?

- Este...bueno...un sociólogo....ehhh...siii...consultoras...creo que...números... bueno...ehhh...¿me repite la pregunta?

- Sí, cómo no. Sabemos que existe una carrera en la universidad llamada Sociología. En ella se inscriben cientos de jóvenes al año para graduarse, luego de mucho estudio, de sociólogos. Bien, ahora la pregunta es: ¿qué es lo que hace un sociólogo?

V. no tenía respuestas para todo.

15 de marzo de 2011

El Top Five de los argumentos socio-políticos más berretas


1) “Cómo es posible que en un país que produce alimentos para 8 veces su población, haya gente que se muere de hambre”

En una economía capitalista importa poco cuál sea la capacidad de producir alimentos de “la Argentina”, porque los alimentos no pertenecen a “la Argentina” sino al señor capitalista, que hará con ellos lo que más le convenga a su bolsillo. Si el señor capitalista requiere destruir parte de la cosecha de trigo para recomponer su precio en el mercado a través de una disminución de la oferta, no dudará en hacerlo aunque haya gente que se muera de hambre (esto es lo que ocurre efectivamente).

2) “Hice mi riqueza honestamente, con mucho esfuerzo”.

La idea de que existe una riqueza generada con esfuerzo y otra sin esfuerzo es una distinción falsa, confusa, que conduce a perder de vista el punto central: toda riqueza consiste en la acumulación sucesiva de una porción no recompensada del trabajo de los trabajadores. Es decir, el trabajo genera un valor que es cercenado, arrancado de las manos del trabajador a través del pago del salario, una modalidad perfectamente “honesta” de hacer negocios. La verdadera transgresión está del lado de la Ley. Como decía Bertolt Brecht: “¿Qué significa el robo a un banco al lado de la apertura de un nuevo banco?”.


3) “Queremos resolver el problema de la inseguridad para vivir tranquilos”.

Esta frase resume la falsedad subjetiva de quienes creen que tienen algo material que perder. Podría traducirse así: “Mi intención es seguir acumulando riqueza, vivir una vida cómoda indiferente a la miseria de los otros, y no pagar el precio de que algún miserable aspire a vivir mi vida (apropiandose de mis bienes) o a estropear mi vida (acabando con ella)”. Para entender esto hay que retomar la dialéctica del Amo y del Esclavo de Hegel. El Esclavo es una persona que teme a la muerte violenta. Es capaz de entregar todo lo que tiene, y entregarse a sí mismo al dominio del Amo, a cambio de conjurar la amenaza de una muerte violenta. El Amo es, en cambio, un temerario, una persona que no cede ante el temor y en su desentendimiento y negación de la muerte consigue dominar al Esclavo. Traducido: quienes aceptan la propiedad privada como el sistema que regula las relaciones humanas, aceptan (lo sepan o no) la muerte violenta como una posibilidad. Son temerarios, imprudentes, lo sepan o no.

4) “La delincuencia va de la mano de la pobreza”.

Ninguna banda delictiva que invierte cientos de miles de pesos en armamento, vehículos, inteligencia, drogas, pagos a colaboradores y equipamiento diverso, lleva una economía de subsistencia. Los delincuentes que secuestran y matan desean amasar guita de verdad y se organizan con una inversión acorde. Y no debería sorprendernos ya que “tener mucha guita sin importar de qué manera”, parece ser el mensaje principal que transmiten los medios de comunicación. Más bien, la aspiración de tener mucha guita se ubica en el núcleo mismo de la economía capitalista; es lo que pone en movimiento a la sociedad por sobre otras motivaciones. Por lo tanto, si “amasar guita” es presentada como la meta última, ¿cómo pueden condenar al delincuente, quien lleva este ideal capitalista a su apoteosis, a su punto más elevado? ¿Existe algo más parecido a una empresa capitalista que una banda delictiva, con sus jerarquías, su división de tareas, su esquema de inversiones, su medición del costo-beneficio (el costo de hacer el atraco y el beneficio económico que puede entregar)? En conclusión, la delincuencia no se origina en la pobreza sino en el espíritu de lucro y los valores sociales que éste impone.

5) “Lo que quiere la gente es que solucionen sus problemas de todos los días”.

Por supuesto, quien hace esta afirmación está postulando un sujeto imaginario, la “gente”, sobre el que proyecta sus propias aspiraciones personales. Generalmente, quienes profieren la frase son tecnócratas ávidos de privar a la política de su potencia transformadora, para volverla una mera actividad de gestión de los bienes y del presente. ¿Y si los problemas de “todos los días” no tuvieran nada que ver con “lo observable de todos los días”? ¿Y si el hilo que une las causas con las consecuencias permaneciera invisible, no fuese de naturaleza tangible? ¿Qué pasa si alguien afirma que la drogadicción o el alcoholismo están asociados a la frustración propia de una sociedad consumista en que el sujeto no encuentra el objeto de consumo satisfactorio que se ajuste a la apertura radical que introduce el Ser? Es una posición más auténtica que la convicción de que los “problemas de la gente” son los baches y la recolección de la basura.

10 de marzo de 2011

Diario de viaje de un mochilero


Hoy estuvimos en Lima; no teníamos un cobre, loco. Así que pintó ir a la plaza central a tirar paños, a manguear algo para hacer el día. Nos mandamos yo, que zafo con la escribanía pública y hago algo con la contaduría, el Chabón, un abogado en lo civil que hace unas me­di­aciones re flasheras, y el Negro que trabaja muy lindo la decla­ra­ción de bienes personales. Como es típico de Latinoamérica, la plaza los domingos estaba hasta las pelotas. Así que nos tiramos a la som­bra, tiramos los paños y desplegamos nuestras planillas de cál­cu­lo y los documentos judiciales más flasheros de toda la plaza. Al prin­cipio no se movía y no teníamos ni para el mate (aunque había al lado unos flacos que hacían actuarios, microbios como nosotros, y que nos convidaron unos bizcochitos de grasa con onda). Después se puso más salado y ahí cayó una flaca buena onda que quería una Patria Potestad. Le tiré que le iba a hacer una con la mejor energía cósmica porque la chabona me había tirado buena onda. Estuvimos charlando con la flaca bocha y después le terminé la Patria Potestad y como me caía bien le regale también una Carta Documento de Cita­ción Judicial, por si le pintaba usarla. Nos cruzamos a unos chabones que venían de Colombia. Nos can­ta­ron que allá había toda la onda, que en Bogotá las conciliaciones bancarias se vendían bocha. Me parece que pintó Colombia. Pero an­tes tenemos que hacer unos mangos para comprar material que se nos acaba, necesitamos tinta para los sellos y remitos. Es que ayer, la poca tinta que nos quedaba se la dimos a la Pacha; ella se lo merece. Viajar por el continente es re flashero. Conocés profesionales buena onda y te tranzás a minitas todo el tiempo. Que suerte que hago la mía y no le hice caso a mi vieja que quería que sentase cabeza, hiciese algo serio que asegurase mi futuro y que me dedicase a las artesanías. Eso es de caretas, loco.

5 de marzo de 2011

Preguntas que requieren de un sociólogo para ser contestadas


En esta edición: ¿por qué los niños-pide-monedas argentinos no tienen la mística y el charm de los niños-pide-monedas de Europa del Este?

Todas las personas que frecuentamos el subte antes de la crisis del 2001 (fecha en que muchos inmigrantes prefieren abandonar nuestro país hacia destinos más prósperos) comprobamos el contraste entre la poderosa presencia escénica de un niño-pide-monedas rumano, con su acordeón del que brotan hermosísimas melodías gitanas, y la pobre performance del niño-pide-monedas argentino, trayéndonos a capela "La vaca estudiosa", "Color esperanza" o algún (desubicado por su escenario) jingle de Quilmes. ¿Por que esta abismal diferencia entre unos y otros? ¿Se tratan de diferencias culturales? ¿Será acaso que en Rumania el público del subte es más exigente con sus niños-pide-monedas? Analicemos la cuestión.

El niño, ya sea proveniente de Rumania, Bulgaria, Yugoslavia o cualquier otro país que le haya negado el espacio que requería su talento, nos observa con ojos firmes como el algarrobo mientras cuelga de su nariz mocosidad gitana, secreto índice del espíritu gitano que habita su cuerpo. Este cuerpecito anticipa una fisonomía robusta, oscura y varonil, semejante a la del personaje de "Soy Gitano". Mística balcánica expele su mirada de indiferencia frente a ese público tan vulgar que le ha tocado en suerte, espectadores inconscientes del saber milenario de los cožes, kolos y otras danzas serbias que recorre en su cuidado repertorio.

En cambio el niño argentino parece, en el mejor de los casos, drogado con poxiram. Nos atormenta con su imperativo llamado a aplaudirlo, nos fuerza a darle la mano mientras nos mira con ojos perdidos y ganas de vomitar. Y finalmente entona algún tema comercial y efectivo con el mismo entusiasmo con el que se le canta a la bandera por las mañanas.

¿Cómo se explica sociológicamente el encanto que producen unos frente a la desazón que generan los otros?

Respuesta: la amplia difusión de la obra cinematográfica del realizador bosnio
Emir Kusturica que ha cambiado el "mito del buen salvaje" por el "mito del buen gitano" y nos ha conducido a estremecernos frente a cualquier chico que creamos capaz de traducir el tema 3 de la banda de sonido de Underground.

12 de febrero de 2011

Tratamiento de guión: casamiento con el culo.



Año 2211 – Hombres y mujeres han superpoblado el planeta Tierra. Y todavía insisten con ingresar ilegalmente a Europa. La ley para impedir que esto ocurra se ha vuelto extremadamente dura. Obtener la ciudadanía europea es difícil incluso para la misma población nativa que debe atravesar un sinfín de requerimientos burocráticos.

Los gobiernos han dado respuesta al serio problema: cómo enfrentar la apabullante cantidad de nuevos nacimientos, niños que, según estimaciones, no podrán gozar de la ciudadanía europea para el año 2030. Holanda comenzó a legalizar el matrimonio entre una persona y su culo, en un intento de detener las tasas de natalidad (siendo que, de acuerdo a investigaciones de la Universidad de Rótterdam, nadie puede tener un hijo con su culo).

Funcionario del gobierno letón dando un discurso en el 2012: “desde ahora en más el matrimonio con el culo propio es el Proyecto Marital Oficial de Letonia, es la misma naturaleza Letona, es el espíritu imperturbable de Letonia haciéndose presente entre nosotros, sus súbditos. Nuestros héroes nacionales amaban a sus culos y sus affaires fueron oscurecidos y censurados. Pero ahora podemos decirlo con claridad: Nombre del Héroe Nacional ha amado su culo por 2 años enteros e intensos”.

Gente en la calle: "No me gustan estas cosas modernas, besarse con gays, usar guantes rosas, casarte con tu culo. Lo haría de cualquier forma si algún funcionario me lo pidiese e insistiese".

Funcionario del gobierno: "Sí, lo reconozco: yo también amo a mi culo. Por favor, pruebenlo, pruebenlo! Nooo...no el mío…el de ustedes. Es decir, cada uno con el suyo...que sea ordenado".

Manifestaciones: Greenpeace acusa al gobierno de llevar adelante una estrategia autoritaria para reducir la tasa de natalidad. Pero nadie le cree a Greenpeace y sus estúpidas calcomanías con pingüinos son arrancadas de cada ventana.

Casamiento con el culo propio: invitados de la novia y del novio-culo todos juntos en un salón de fiestas. Los culos comparten canciones con rostros de invitados.

Aparición de problema: aquellos que se casaban con sus partes posteriores terminaban hartándose de ellas y empezaban a tener romances secretos con otros miembros de su cuerpo: los codos, las rodillas, los hombros…

Pronto estas personas demandaban casarse con las partes antes excluídas. La tendencia se difundió por toda Europa. La gente se enamoraba de porciones inimaginables de su organismo.

A fin de cuentas, la medida había resultado exitosa: casarse con personas estaba pasado de moda, únicamente restringido a perversos y homosexuales.

Pero se presentó otro problema: ¿por qué no casarse con cosas que, aunque eran debidamente objetos, no pertenecían al cuerpo humano? En Paris, en octubre del 2103 un hombre se presentó en un juzgado con su abogado confesando que estaba enamorado de la Torre Eiffel y, siendo el amor correspondido, pretendía casarse con ella.

El hombre y la Torre Eiffel: el hombre tenía un buen abogado. La demanda fue llevada a la Corte Suprema. La máxima instancia de justicia le dio la razón; el hombre tenía derecho a casarse con la Torre Eiffel.

La Torre Eiffel de blanco: en diciembre del 2103 tuvo lugar la boda, por supuesto, en el sitio donde se erige el monumento.

¿Qué ocurría en China mientras tanto? El Partido Comunista decidió en el año 2105 que, junto con el fin de la censura en Internet y la apertura de todos los web sites, el gobierno tomaría un paso aun más arriesgado: se permitía a los ciudadanos chinos mantener una “amistad” con sus culos, siempre y cuando no hubiese contacto físico ni agresiones verbales. Pero los chinos soñaban con más. Empezaron a abarrotar sus hogares con espejos para poder observar de cerca e intensamente a sus “amigos”. Pronto se agotaron los espejos en las tiendas de Beijing. Un enorme problema para el Tesoro y la Administración Nacional de Bienes en manos del Partido Comunista. El descontento popular creció y recibió el nombre de la Revolución de los Espejos; culminó con la caída del regimen.

En Europa, los poderes estatales enfrentaban otro problema: cómo detener el aumento de casos de acto sexual en la vía pública. Siendo que para muchos matrimonios el sexo no era una posibilidad en lugares privados e íntimos (intente si no llevar a una estatua de mármol a una habitación de hotel), el sexo en la vía pública era una realidad inevitable antes que una opción.

Un hombre acariciando al Coliseo romano.

TO BE CONTINUED...

9 de febrero de 2011

Todos los caminos conducen a Zizek (también en Medio Oriente)



El único acierto de Abraham León fue afirmar que el "problema judío" no se resolvería con la concentración en Palestina. Ahora bien, ¿por qué? ¿cómo se acepta esta afirmación? El proceso de constitución de los estados nacionales implicó la emergencia de unidades políticas y territoriales semi-arbitrarias, creándose retroactivamente la idea de identidad nacional (símbolos nacionales, mitos fundacionales, intereses comunes etc.) tal como si las naciones ya/siempre hubieran estado ahí (recordemos cómo los alemanes reivindican a los teutones en su carácter de embrión del espíritu nacional alemán). Esta nueva figura se presenta "universalmente" como si a cada uno de los pueblos del mundo le correspondiese un Estado-nación, como si la posibilidad de organizarse en una entidad estatal fuese un derecho natural de los pueblos libres para garantizar su soberanía política, autonomía cultural etc. Pero dado que la conformación de los Estados nacionales fue un hecho violento y traumático que implicó una lucha territorial de dominación, se le escapa un resto, un plus que no puede ser asimilado: este resto son los judíos, los gitanos, etc, las no-naciones entre las naciones o, como dice Zizek, la especie que subvierte su propio género. El proyecto sionista pretendió normalizar al pueblo judío, crear un Estado hebreo como si la posibilidad de constituírse en un Estado-nación y "normalizarse" fuese "universalizable" a todos los pueblos. Este proyecto está imposibilitado justamente porque pretende que es posible una universalidad sin su síntoma, sin su punto intrínseco de excepción. La venganza de la historia por este atrevimiento, el punto donde emerge la Verdad de la historia, es en el conflicto interminable y sangriento entre Israel y sus vecinos, que confirma la imposibilidad, lo utópico del proyecto sionista. Para ejemplificar qué significa que sea utópico, tomemos el ejemplo de los socialistas utópicos: ellos pretendían un intercambio equivalente de mercancías anulando el componente explotación (puesto que los trabajadores serían los dueños de los medios de producción). El problema es que el intercambio equivalente encubre en su naturaleza un intercambio específico que al realizar la equivalencia realiza también la explotación: el intercambio de la mercancía fuerza de trabajo por el salario. La mercancía fuerza de trabajo es la única que tiene la capacidad de generar más valor, lo que la distingue del resto de las mercancías: es una especie que subvierte su propio género. Lo que los socialistas utópicos no intuían es que si se anulase la explotación se perdería también el intercambio equivalente de mercancias, si se anulara el plus-Valor se perdería también el Valor, la producción social tomaría una forma radicalmente distinta. Lo que hacía utópicos a los socialistas utópicos era su creencia en la posibilidad de una "universalidad sin su síntoma". De la misma manera fueron utópicos los pensadores sionistas al dejarse atrapar por la ilusión ideológica según la cual la conformación de los Estados nacionales sería el producto de hacer efectivo un derecho abstracto de los pueblos, en vez de observar que los pueblos que se constituyeron en Estados nacionales lo pudieron hacer en cuanto persistía un resto que no podía articularse en esa forma política...¿La continua resistencia que encuentran los palestinos a la idea de construir su propio Estado no se atiene a esta lógica?

El proyecto de instalar un Estado judío en un lugar previamente habitado por árabes en medio de los Estados árabes, es un proyecto que se encuentra imposibilitado originalmente. Por lo tanto, para que la entidad pueda subsistir debe emprender la travesía de la dialéctica, debe rebasarse constantemente. Lacan nos dice que la manera que tiene el sujeto de encubrir la falta original, la "castración", es generando un exceso, un plus. El sujeto sólo puede sobrevivir a su falta excediéndose; pero es este exceso el que desenmascara la Verdad de la falta. ¿No es ni más ni menos el caso del Estado de Israel? Porque está imposibilitado desde el principio sólo puede sobrevivir expandiéndose constantemente, excediendo sus límites, avanzando sobre los territorios en los que no hay mayoría judía; es sólo sobre este plus que Israel puede sobrevivir, Israel es este plus (de allí que el ejército israelí encubra su impotencia con un gesto excesivo de virilidad). ¿Por qué? ¿Qué pasaría si como reclaman los palestinos, Israel permaneciese en los límites anteriores al ´67? Si Israel hubiese aceptado lo que tenía desde el principio, por ejemplo, si hubiese aceptado los límites del ´48, o peor aun los límites fijados por la ONU, o peor aun los territorios en que se instalaron antes del mandato británico, en ese caso habrían sido los árabes los que hubieran avanzado, los que habrían obstaculizado enormemente la presencia judía en la Palestina histórica. Hay algo de razón en las afirmaciones de los políticos israelíes de que si ellos dejasen de avanzar, los palestinos pretenderían borrar a Israel del mapa. Parece una sentencia exagerada, pero lo cierto es que si los palestinos reconocen hoy (al menos de facto) al Estado de Israel y ciñen sus reclamos a los límites anteriores al ´67, postergando el tema de los refugiados, es porque Israel ha avanzado lo suficiente como para arrastrarlos a esta renuncia. Los dilemas que se abren son: ¿hasta que momento o distancia se puede decir que el avance de Israel ya hubo sido suficiente? La respuesta aparentemente más irracional es la más racional (como lo afirmaría Hegel): es como la demanda de amor: nunca es suficiente. Una respuesta ingenua sería: por qué seguir con más violencia si es posible detenerla ahora. ¿Pero quién puede garantizar a Israel que si se detiene, los que tomarán la ofensiva no serán los palestinos? No se trata como se suele decir de una espiral de la violencia sino propiamente de una dialéctica de la violencia. Se ajusta perfectamente a la dialéctica negativa de Adorno, que a su vez explica la lógica del capital: el capitalismo se encuentra podrido desde el comienzo; para sobrevivir debe revolucionarse constantemente, no puede permanecer estático; pero al superar una crisis a través de una innovación radical, el capital genera las condiciones para la llegada de una crisis aun más grave. (La incapacidad de los países europeos de visualizar el problema eterno de Medio Oriente como el efecto también eterno del Auschwitz que ellos produjeron, es material para otro post)

2 de febrero de 2011

Rocha (Uruguay) y el avance de los chetos

Me fui de vacaciones a Rocha, Uruguay. Punta del Diablo tiene tantos chetos que la playa parece una publicidad de cerveza. Si una directora de arte se propusiera armar (con extras, bolos y vestuario) un set de filmación más verosímil para dar cuenta del estilo de vida del ABC1, no lo conseguiría. En pocas ocasiones la realidad es más verosímil que la ficción. Esta es una.

Amén de la aparición de promotrolas repartiendo volantes de boliches en la playa, ¿cómo reconocer que un destino otrora rústico y bohemio está siendo “recuperado” por los chetos? (si los trabajadores consideran que “recuperan” una fábrica cuando la expropian, por qué no pensar que para los “niños bien” el avance sobre las costas es vivido como una recuperación frente al uso indebido que le daban los hippies) Algunos tips para identificar este proceso:

1) Empiezan a caer chicas al hostel luciendo valijas con rueditas. Exhiben más prendas blancas que el promedio de las mujeres. ¿No intuyen que una condición mínima y necesaria para ser consideradas mochileras es que usen una mochila? ¿Tan impunes son para atravesar el hostel deslizando cómodamente la carga que los restantes llevamos, cual estibadores, sobre nuestros hombros?

¿Y por qué usan tanto blanco? ¿Quieren apaciguar con un vestuario de apariencia casta y pura la sexualidad que se agita en su interior y que las ha arrastrado en más de una oportunidad a sujetar un pene? ¿Es una suerte de sincretismo de verano entre el culto a Iemanshá y la Virgen María? ¿La elección tiene el propósito de permitir el reconocimiento entre semejantes, como si con su vestuario blanco exclamasen: “Pueden acercarse tranquilos; no fumo porro y estoy a favor de la vida, en contra del aborto”?

2) Cuando son interrogadas, las chetas acampantes declaran que viven en Retiro, porque les avergüenza reconocer que habitan en Recoleta. “¿En Retiro? ¿Vivís en la estación?” – suele replicarle alguna persona sensata. Que quede claro: Retiro no existe como barrio excepto para los habitantes de la Villa 31. Los residentes de los fastuosos hogares que rodean a la plaza San Martín no son más que una variedad de mayor alcurnia de los vecinos de Recoleta. “El problema no es dónde vivís sino que te avergüences de ello. Porque si te avergüenza, en vez de ocultarlo o cambiarle el nombre, podrías pedirle dinero a tus viejos (a quienes de seguro no les falta) y mudarte a Mataderos. Barrio que no intentarías disfrazar de Flores Oeste” – se les ha dicho.


3) Cuando los chetos consumen cerveza en la playa, lo hacen en envases individuales. Latitas o botellas de 500 cm3. Los que hemos atravesado la disciplina sociológica leimos más de una vez que en las clases altas predomina el retraimiento hacia la esferas privada de la vida, el abandono de lo público y la búsqueda prioritaria de realización individual por sobre aspiraciones comunitarias. Pero con todo, ¿qué les pasa por la cabeza? ¿sienten que el "de al lado" se volvería una amenaza para los 500 cm3 que "pagué con mi dinero", en caso de compartir envases más grandes? ¿No aprendieron ya que el VIH no se contagia por la saliva? ¿O en los colegios de zona norte con nombre de santo falta este tipo de lección? ¿No transmite una sensación cercana a la amistad poder babear juntos el pico y aun así colocar el disfrute de la cerveza por encima de cualquier otra consideración?

4) Los chetos acampantes van a todos los rincones de Rocha, pero no permanecen más de 3 noches en Valizas. La explicación: creen que la acumulación de artesanos y artistas callejeros puede implicar un riesgo para su seguridad material. El peor escenario imaginado es que un artesano asalte a las minitas de blanco en la noche no iluminada, en busca de dinero o sexo. Demasiado. Sabemos que Valizas ha probado poseer una cantidad significativa de ese tipo de gárgola pedigüeña oscura y medieval que es capaz de salir a manguear un jabón para lavar la ropa a las 3 de la matina (lo he visto con mis propios ojos; de la misma manera en que he observado con asombro gárgolas mangueando “un pescado para la cacerola, amistad” a aficionados de la pesca con lengue). En esos encuentros lo peor que puede suceder es que te encajen gratis un alambre con pretensiones de bijou, en la expectativa de que entregues algo más útil a cambio. Pero de allí a convencerte de que esos seres de energía densa y aliento a alcohol significan algo más que una molestia, es demasiado. La reflexión: ¿por qué los chetos tienen que llevar su sentimiento de inseguridad material de clase propietaria a todos los lugares que pisan? ¿Por qué persisten en el Gran Buenos Aires aun cuando se van de viaje? ¿Por qué llevan a donde quiera se presenten un partido de Moreno amenazante en su interior?

Finalmente quisiera cerrar con este pensamiento: cuando un lugar asciende sus precios hasta puntos exorbitantes, tarde o temprano llegan las valijas con rueditas.

21 de enero de 2011

La bicicleta a la calle, el ciclista al poder.


Cuando tenía 18 años lucía, como muchos otros adolescentes, un morral negro saturado de parches y prendedores con consignas anarko punk. El observador desprevenido rápidamente identificaría en mi bolso un pedazo de tela torpemente recortado y cosido con la leyenda “Si el trabajo fuese cosa buena se lo guardarían los burgueses para ellos solos”, otro aun más provocador exhibiendo a una familia de vacas sentadas en la mesa para devorar a un ser humano (de indubitable cuño vegano/ animal friendly), y el infaltable pin de los Dead Kennedys, mi banda punk de cabecera. Entre esta familia iconográfica se perdía en la soledad un pequeño prendedor que mostraba nada más (y nada menos) que una bicicleta. Al acercarse podría uno reconocer, flanqueando el círculo metálico, la frase: “Bicis al carrer”, voz catalana traducible como bicis a la calle.

Por supuesto: entre los 18 y los 22 años la bicicleta era para mí una política. El transporte sustentable, autopropulsado, saludable, amistoso con el medio ambiente, que reducía los accidentes hasta su mínimo imaginable. Y, principalmente, que igualaba a todos los integrantes de una comunidad en tránsito, no habiendo en el espacio público jerarquías ni estamentos, más que la cualidad de ser todos ciclistas.

Debo reconocer que el automóvil terminó venciéndome (o mejor dicho, las innumerables puertas de auto que se abren en tu cara, los colectivos encerrándote, las caídas en plena avenida). Ya desde hace años que no empleo la bici para transportarme de manera cotidiana. Por eso es que la Masa Crítica me tomó por sorpresa. Los crucé una vez en Palermo. Su visión tiene casi la fuerza de los espectáculos que ofrece la naturaleza: miles de bicicletas avanzando por el asfalto en un bloque variopinto, interminable, formando una bestia magnífica e incontenible. Los autos quedan por primera vez relegados, forzados a adaptarse al ritmo que impone la bicicleta. Se revierte al menos por una vez la dinámica en la que son los ciclistas y los peatones los que deben amoldarse al transporte motorizado. La Masa Crítica volvía visible a los proletarios de la circulación, al grito de “No bloqueamos el tráfico, somos tráfico”

En la luna llena de enero, me presenté en el Obelisco sin uno de los atributos básicos que distinguen a los participantes del evento: la bicicleta. La tengo averiada, no quise alquilar otra, me decidí por acompañar a las bicis al trote. Tal como imaginaba, los ciclistas me comprendieron. De hecho, desde sus rodados en movimiento me dieron aliento, me ofrecieron agua y hasta me enfrentaron a voces de sorpresa del tipo: “No puedo creer lo que aguantás”, “¿Sos corredor profesional?” (quizás pasando por alto el hecho de que un maratonista profesional no usaría unos botines de papi fútbol como los que lucía su narrador). Capté el homenaje; sólo por momentos me sentí como un “ciclista con capacidades diferentes”.

La Masa Crítica es un evento alegre y eufórico; tiene tantos puntos de color que cuesta seleccionar los mejores y reunirlos en la escritura. Algunas postales: la concentración de ciclistas en torno al Obelisco y la infaltable compañía del lumpen alcohólico vociferando “pero ustedes...ustedes son de Macri, son de Macri”; una bici con equipo de música incorporado deleitándonos con las mejores piezas de Gilda, The Clash y hitazos retro; algunos rodados montados por freakies psicodélicos que uno intuye antes bien en una shooting gallery[1] que pedaleando por más de 2 cuadras; el vendedor de timbres a voluntad; los uniformados equipos de ciclistas provenientes de clubes barriales, y tantas otras cosas por describir que más efectivo resulta experimentarlo por uno mismo. A su disposición la página web de la Masa Crítica por si algún lector desea vivir la próxima bicicleteada. Lo bien que hace. http://masacriticabsas.blogspot.com


[1] Establecimientos clandestinos en el Reino Unido donde se juntaban los usuarios de drogas intravenosas.

31 de diciembre de 2010

23 de diciembre de 2010

4 de diciembre de 2010

3 de diciembre de 2010

2 de diciembre de 2010

25 de noviembre de 2010

CQC 24/11/2010 Minuto 8.10

11 de noviembre de 2010

CQC Episodio 5

http://www.youtube.com/user/JuanSebastianS2#p/u/2/CqcaOWu6BOE

CQC Episodio 4 - Minuto 10.40

5 de noviembre de 2010

4 de noviembre de 2010

23 de octubre de 2010

CQC episodio 1

29 de septiembre de 2010

Reseña de mi novela "De cómo perder lo que nunca se tuvo"

Mijal, una de las más talentosas bloggers de la red, se tomado el trabajo de reseñar mi primera novela, De cómo perder lo que nunca se tuvo. Les paso el link: hormonales.blogspot.com/2010/09/del-y-para-el-transeunte.html